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Alberto Pons (Palma, 1968) es el nuevo presidente de la Autoritat Portuària de Balears desde finales del pasado mes de septiembre, sustituyendo en el cargo a José María Urrutia. Antes de acceder al puesto, Pons era el capitán de Puerto Portals. Con anterioridad, ocupó el cargo de gerente del Real Club Náutico de Palma, donde organizó grandes eventos como la Copa del Rey de vela o el Trofeo Princesa Sofía. Además, coordinó la candidatura de Palma para organizar la Copa América en 2007. Precisamente, este bagaje de ejecutivo de empresa es lo que quiere aplicar en el ente público para mejorar su gestión.

—¿Va a poner orden en la Autoritat Portuària?

—He implantado un organigrama de acuerdo con unas formas de trabajar, en el que he fortalecido el área presidencial con una área comercial, al mismo tiempo que he creado un gabinete de presidencia para que me ayude a revisar todos los problemas y todos los puertos. Hay muchas ganas de trabajar y hacer cosas y me debo también a esta ilusión y ganas de empujar y echar para adelante todo. La verdad que es todo un reto, pero lo afronto con mucha ilusión.

—¿Es usted es el primer presidente que no viene de la política?

—Efectivamente. Vengo del ámbito técnico y de llevar la gestión de un club náutico y de una marina. Ahora bien, cuando te metes en esta casa y en el sector público, la cuestión es más compleja. Lo que pretendo es aplicar mi experiencia en el sector privado y aplicar esto a la gestión diaria de la APB.

—¿Cómo veía desde fuera la gestión de este ente público?

—Veía que era una institución excesivamente cerrada de cara a los ciudadanos y las empresas. Voy a intentar que las empresas vean físicamente esta apertura, así como en la gestión y en los protocolos de actuación. Me he marcado como objetivo ayudar en todo lo posible a las empresas.

—¿Tiene como objetivo convertir los puertos estatales en autonómicos?

—No. Mi primer objetivo es mejorar el servicio y la cultura de esta casa por y para el ciudadano. Quiero ayudar a lograr una homogeneización en la legislación con respecto a las diferencias que hay en costes entre unos puertos y otros. Se va a mantener la estructura estatal, porque nos regimos con leyes estatales.

—¿Han tenido fuerza los puertos y las marinas para colocarlo al frente de la APB?

—No creo que tengan tanta fuerza los puertos y marinas. He tenido varias conversaciones con el president Bauzá y fue él quien me lo propuso, por lo que no veo en ello presiones externas.

—¿Le gustaba la gestión de José María Urrutia?

—Manifiesto mi total respeto y cariño hacia Urrutia. Es un perfecto caballero. Otra cosa es que no tenga su mismo perfil de gestión. Lo que pretendo es hacer una gestión privada en un ente público, porque estoy acostumbrado a la toma decisiones, pero sin obviar los procedimiento y protocolos de un ente público.

—Ha hablado de revitalizar comercialmente el Port. ¿Esto afecta a los inmuebles y edificios vacíos?

—En el Moll Vell contamos con 47 locales vacíos y varios inmuebles. Con el perfil de gestión que me he marcado hay que ponerlos en el mercado y rentabilizarlos. Esto implica un cambio drástico del uso privado que se hacía de algunos inmuebles propiedad de la APB.

—¿Qué hará con la finalización de concesiones, como en el caso del Náutico de Palma?

—Creo en el concepto del club náutico, porque así lo he mamado. El de Palma, o cualquier otro, no deja de ser un polideportivo náutico, no cuesta un duro a la ciudad y, además, engloba una serie de aspectos culturales y de tradición que tenemos que respetar. Son clubes que llevan operativos más de cien años y que son el embrión de la actual industria náutica. Los voy a respetar, mantenerlos y protegerlos.

—¿Considera que hay que cambiar la ubicación de Astilleros de Mallorca?

—Sí. Se buscará el sitio adecuado porque ello será bueno para los astilleros, para la propia industria, la economía de la Isla y para Palma.

—¿Qué pasará con el Plan Director del Port de Palma?

—Es una de nuestras prioridades, por lo que vamos a tener la suficiente imaginación, capacidad de trabajo y consenso para lograr un Plan Director para los próximos 20 o 30 años. Habrá que apostar por la empresa privada por el montante de las inversiones que se llevarán a cabo.

—¿Hubiera hecho usted el nuevo edificio de la Autoritat Portuària, que costó 19 millones de euros?

—No. Yo me habría quedado en el antiguo edificio.