Ana María Gallart, ante la tumba de Juan March. | Redacción Local

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«Si yo contara con una cantidad fuerte de dinero continuaba». Ana María Gallart, la mujer que acudió a un juzgado de Madrid para reclamar que su padre era el financiero Juan March Ordinas explica que la falta de fondos para mantener el pleito le ha llevado a retirar la demanda. Más allá de las «escasas probabilidades» que argumentaba su letrado, la mujer señala que: «Estoy convencida interiormente de que soy una March, hija de Juan padre o hijo, pero no puedo más».

Afirma que no ha recibido ninguna cantidad para retirar la demanda y que todo el proceso le ha costado hasta el momento alrededor de 15.000 euros. Su defensa, en el mismo escrito en el que retiraba la demanda, solicitaba al juzgado que no hiciera una imposición de las costas.

«Ahora tengo que acatar lo que haga mi abogado y esperar la decisión del juez». A partir de ahí se podrían plantear nuevas acciones.

Una de las pruebas de ADN que se realizaron a raíz de la exhumación de Juan March Ordinas reveló que Ana María Gallart no era hija, sino nieta del financiero.

Éste resultado y una pericial obtenida por la representación de la familia March que demostraba que un documento clave estaba falsificado ponían muy cuesta arriba las pretensiones de Gallart. Ésta niega cualquier falsificación, si bien admite que su madre destruyó las pruebas documentales que a ella la llevaron a pensar que era descendiente de Juan March.

«Hecha polvo»

«Yo pensaba que era hija. Tenía una duda de que pudiera ser nieta. Ahora estoy tan hecha polvo que no sé lo que voy a hacer a partir de ahora», manifiesta. En caso de dirigir una nueva demanda de paternidad hacia los descendientes del financiero, esto implicaría volver a empezar todo el proceso. «No estoy dispuesta a sablear a mi familia», asegura.

Con la retirada de la demanda, lo único que tendrá que decidir ahora el Juzgado de Primera Instancia 8 de Madrid es si las costas del procedimiento tienen o no que ser asumidas por la demandante. De esta forma, se cierra un procedimiento que tuvo su momento álgido con la recogida el pasado mes de marzo de pruebas biológicas en el mausoleo de la familia March en el cementerio de Palma. Gallart insiste en que su pretensión no era obtener dinero para sí, sino poder ayudar a sus familiares.