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El interior de la Catedral de Mallorca ofrece desde ayer una imagen insólita, al menos desde hace ocho años. La finalización de los diferentes trabajos de rehabilitación y restauración que se han venido realizando en los últimos años en la Seu ha permitido que se hayan retirado todos los andamios, circunstancia que permite contemplar, sin ningún tipo de obstáculo, la majestuosidad del templo.

Ayer se retiraron los andamios que todavía estaban instalados en la capilla del Baptisteri, junto al Portal Major, al concluir los trabajos de reparación de diversas humedades y efectos del salitre que se habían detectado en las paredes.

Desde hace ocho años se han realizado distintos proyectos en el interior de la Catedral, todos ellos destinados a la conservación del templo más emblemático de Mallorca, una joya del gótico.

Así, los púlpitos, la sillería y el revestimiento cerámico de Josep Maria Jujol, arquitecto modernista colaborador de Antoni Gaudí en la reforma de la Catedral, han sido alguna de las intervenciones que se han realizado en el transcurso de los últimos años en el interior de la Seu y que han obligado a instalar andamiajes que interrumpían la perspectiva. Ahora, no se sabe hasta cuándo, la Catedral no tiene 'añadidos'.