Imagen de la comisión judicial que exhumó los restos del financiero mallorquín. | M. Joy

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Una pericial caligráfica hace que se tambalee la demanda de paternidad presentada por Ana María Gallart contra Juan March. La prueba concluye que hay varias firmas falsas en una carta que fue clave para que el Juzgado de Primera Instancia de Madrid que dirige el procedimiento autorizara exhumar el cadáver del financiero mallorquín. La falsedad de este documento podría llevar a que se anularan las pruebas que derivan de él, entre ellas las comparativas de ADN realizadas con el cuerpo de Juan March.

Tal y como avanzó este diario, el resultado de estos análisis apuntan a que Ana Maria Gallart es nieta de Juan March y no su hija.

Después de que presentara la demanda de filiación, Ana María Gallart, presentó en el juzgado una carta firmada por su padre adoptivo, Víctor Gallart. En el documento, fechado en 1969, este hombre afirmaba que supo quién había sido el padre biológico a raíz de estar destinado en Palma como agente judicial en un juzgado. La representación legal de Gallart no entregó en el juzgado el original de la carta sino una fotocopia acompañada de un testimonio notarial que acreditaba que era una copia.

Carta

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En el juzgado también entró otra firma de Víctor Gallart, la de su pasaporte. Ésta es la rúbrica que ha servido para que el perito caligráfico comparara las otras tres que hay en el documento. La conclusión es que la persona que firmó en el pasaporte del padre adoptivo no es la misma que hizo las firmas de la carta. El documento pericial está firmado el pasado 24 de mayo.

La familia March accedió al documento el pasado mes de mayo. Junto a la prueba caligráfica hay otros elementos que ponen en duda la autenticidad de esa carta. Uno de ellos es que en la carta, el número de DNI de los dos padres adoptivos de Gallart tiene una letra. El texto está firmado en 1969 pero no fue hasta 1985 cuando se estableció la obligatoriedad de que los números de identidad incluyeran una letra. Este dato puede llevar a sospechar que la carta se redactó con posterioridad a 1969 para acompañar esta petición de paternidad. La carta fue uno de los datos aportados que permitían fundar esa demanda de paternidad y que llevaron a que el juzgado autorizara las pruebas de ADN.

El proceso está todavía a la espera de que dos de los tres laboratorios a los que se remitieron las muestras biológicas emitan sus informes. Éstos son los de Santiago de Compostela y Granada. Una vez estén listos las partes tendrán que presentar sus conclusiones definitivas sobre la demanda.