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Jornada frenética. Bartomeu Vicens formalizó la confesión del cohecho en ‘Can Domenge’ a última hora de la mañana en la Audiencia y entregó 160.000 euros en efectivo. De forma automática, la Fiscalía Anticorrupción y el Cuerpo Nacional de Policía presentaron una denuncia en el juzgado de guardia y solicitaron sendos registros en las viviendas de Maria Antònia Munar y Miquel Nadal.

Vicens apunta que tanto él como sus dos compañeros entonces en el Consell Insular se repartieron 600.000 euros cada uno. Para corroborar sus declaraciones dos comisiones judiciales se desplazaron por la tarde a la vivienda de Nadal en Génova y en un primer momento a la de Munar en Costitx. Tras un primer resgistro en la localidad, la expresidenta del Parlament se desplazó en su coche a su residencia del Paseo Marítimo de Palma, donde poco después llegaron de nuevo los agentes y los cuatro fiscales anticorrupción. El registro en el domicilio palmesano se prolongó durante horas hasta cerca de las doce de la noche. Además de buscar dinero en efectivo que pudiera provenir del soborno denunciado por Vicens, los agentes buscaron anotaciones escritas en las viviendas que demostraran la versión dada por el entonces conseller de Territori del Consell Insular. De hecho, del domicilio de Munar se llevaron varias agendas y directorios de teléfonos.

Anticorrupción presentó ante el juzgado de guardia una nueva denuncia para pedir investigar el soborno por Can Domenge. De esta forma, el caso se divide en dos, por un lado el fraude en la adjuciación -cuyo juicio comienza el 5 de junio- y por otro el cohecho. Una primera pieza separada sobre el cohecho se archivó después de que la investigación sobre una embarcación que se trasladó a Palma quedara en punto muerto.

Junto a su confesión escrita, la procuradora que representa a Vicen se presentó en la Audiencia Provincial con alrededor de 160.000 euros en efectivo que luego ingresó en la cuenta del juzgado. Este dinero proviene supuestamente del soborno de Can Domenge.