José Ramón Bauzá, en un momento de su intervención esta tarde en la sede del PP. | Joan Torres

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José Ramón Bauzá movió ayer ficha y decidió hacer públicas en la página web del PP sus declaraciones de la renta de los años 2010 y 2011 e informó del patrimonio que posee en solitario o con su esposa, Alejandra Marquina. Lo hizo, según dijo, para despejar las dudas sobre su patrimonio y para tratar de aclarar las incógnitas que existen sobre los ingresos derivados de la farmacia.

Bauzá no incluyó estos ingresos en la declaración de actividades que realizó al ser elegido president del Govern, pero sí figuran como actividad profesional en la declaración de renta. El president justificó esta aparente contradicción en que era la única manera posible de acreditar estos ingresos. Sostiene que son ingresos patrimoniales y no derivados de actividades económicas y, por lo tanto, reiteró que no ha incurrido en incompatibilidad alguna. Admitió que la oposición no opina lo mismo «y lo que ahora toca es esperar a que la Justicia dé o quite razones».

La clave, la farmacia

De hecho, el ejercicio de transparencia de Bauzá no ha servido para frenar la polémica sobre la posible incompatibilidad con su farmacia. El president sostiene que no es incompatible porque no ejerce esa actividad desde que es president, pero lo cierto es que los beneficios derivados de su oficina de farmacia constan como ingresos de actividades económicas, algo incompatible con el ejercicio de la Presidència del Govern. Bauzá ha pedido a todos los cargos institucionales y orgánicos del partidos que sigan su ejemplo y publiquen sus declaraciones.

La intervención de ayer de Bauzá fue un firme alegato de defensa tras más de un año de aguantar el «acoso» de la oposición a su persona, según dijo ante los periodistas. «Llevan más de un año mancillando mi nombre y ya no voy a aguantar más», aseguró Bauzá.

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Recordó que ya era titular de una farmacia antes de empezar en política y mostró su satisfacción de pode dedicarse a ella. «No dependo de la política porque no es mi profesión. Lo hago por vocación de servicio», añadió. Explicó que viene de una familia «normal» en la que el ejemplo de trabajo es «el honor, la rectitud, la honestidad y el esfuerzo». «Yo no cojo nunca atajos», sentenció el president.

Defendió la necesidad de que se implique en política personas «independientes» que puedan hacer lo que la sociedad demanda «y actúen con independencia del clientelismo, de la pleitesía y de la necesidad de disponer de un sueldo».

«No puedo aceptar que todos los políticos somos iguales porque la mayoría queremos que las cosas sean mejores para todos».

Añadió que ha decidido hacer públicos sus ingresos porque la situación ha cambiado mucho y los ciudadanos «necesitan» explicaciones y garantías. «Quiero que los ciudadanos confíen en los políticos», sentenció.

Regeneración

El president defendió la necesidad de acometer una profunda regeneración política «a todos los niveles» y señaló que el hecho de no incluir imputados en las listas fue una de las decisiones que van en esta línea. Pese a ello, aseguró que no propondrá un cambio en el reglamento para que se publiquen las declaraciones de los diputados y tampoco dará marcha atrás en la propuesta de modificar la ley de Buen Gobierno, que aprobó el Pacte en la anterior legislatura.