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El olor de las barbacoas deambulaba por las calles del centro de Ciutat hasta llegar a las plazas. Allí se topó con el otro protagonista de la Revetla: la música. Algunos bares aprovechaban para ampliar sus terrazas y ofrecer espacio a los ciudadanos para torrar. La llovizna inicial de la noche amenazó las numerosas parrillas y las primeras actuaciones que, a pesar del goteo pertinaz, prosiguieron con sus respectivos conciertos. Fue el caso de The Raals, unos dandies con influencias de rock setentero que deleitó a quienes optaron por la Plaça de Cort, que más tarde, según estaba previsto, recibía a Mishima.

La lluvia amainó. En la Plaça Major Balls i Tonades de Mallorca inducían a decenas de personas a danzar por el centro de la plaza en un círculo. Era el poder del bolero y la jota. Parte de público que acudió al recinto prefirió calentarse a la vera de una hoguera inmensa instalada en la plaza antes que bailar. Más tarde aparecía Oliva Trencada, que atrajo a un número considerable de seguidores. Mientras tanto, Hyde XXI proponía versiones de grupos como Deep Purple (Smoke on the water) así como su tema más exitoso, Coltan, en la Plaça Joan Carles I. A la espera de Pitingo, hubo quien prefirió una Revetla alternativa, la de Sant Kanut en Ses Voltes. Los conjuntos que tocaron en el espacio tuvieron que improvisar un escenario bajo el toldo del bar para evitar sobresaltos causados por la lluvia.

La Plaça Espanya era territorio de los catalanes Vuit, que precedían las actuaciones de Victoria Maldi y el sempiterno Pau Donés con su banda, Jarabe de Palo, que ya regentó la Revetla en 2010. El ambiente de la Plaça de Santo Domingo de la Calzada estuvo muy concurrido. Los tributos a formaciones como The Police, AC/DC o Led Zeppelin tuvieron gran aceptación. La música y las hogueras sirvieron de antídoto ante un frío y un viento permanentes y molestos.