Los más pequeños de la cofradía, con la directora, Serafina Vilanova. | Juan Moyà

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La cofradía de penitentes de Santa Mónica celebró ayer el inicio del tiempo de Adviento, en el polideportivo de su mismo nombre.

El sol acompañó una jornada en la que los cofrades, pequeños y mayores, se reunieron para la celebración de una misa cantada, presidida por el prior de La Sang, Jaume Rovira, a la que asistieron la directora del colegio de Santa Mónica, Serafina Vilanova; el presidente de la cofradía, Toni Salom, y miembros de la junta.

La Corona
Como es costumbre, el primer domingo de Adviento se encendió la primera vela de la corona que este año elaboró la cofrade María Luisa Guasp, a base de ramas de abeto, hongos y frutos, que le confirió colorido y naturalidad.

El celebrante, Jaume Rovira recordó que «la corona es un símbolo propio de este tiempo de espera, es señal del amor de Dios que es eterno y no tiene principio ni fin». También destacó que «estas fechas en las que se insta al consumo que éste sea con mesura, y lo importante es que prime el perdón y el amor».

Acabada la misa los cofrades fueron obsequiados con un paquetito con cuatro velas blancas para que pudieran encenderlas en sus casas.