Lorenzo Bravo, en una imagen de archivo. | Jordi Ribera

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El secretario general de UGT en Baleares, Lorenzo Bravo, ha tendido hoy la mano al presidente del Govern, José Ramón Bauzá, con quien les gustaría «sentarse y tomar un pa amb oli» tras la desestimación de la demanda contra él por llamarle «fascista», «inútil» y «chulo», entre otros descalificativos.

Bravo ha calificado en una rueda de prensa de un «triunfo de los trabajadores, de la democracia y la justicia» la sentencia del juzgado de Primera Instancia número 4 de Palma que desestima la demanda presentada por Bauzá contra el dirigente sindical.

Sin embargo, el líder de UGT ha afirmado que él busca retomar la vía del diálogo con Bauzá y el Govern en busca de soluciones conjuntas en favor de una ciudadanía balear afectada por la crisis.

«Tiendo la mano al señor presidente y al Govern para que recapaciten sobre su forma de gobernar y que se tenga en cuenta a los sindicatos y las instituciones sociales», ha apuntado.

Libertad de expresión

El abogado Pablo Alonso de Caso ha explicado que la sentencia recuerda lo que viene manteniendo el Tribunal Supremo, que hace prevalecer el derecho a la libertad de expresión al del honor, en concreto al de un político, y toma en cuenta el contexto en el que producen estos descalificativos; en este caso, en el marco de una serie de ajustes de carácter económico y social.

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La resolución judicial concluye que los términos utilizados por Bravo como «cerdos», «sinvergüenzas», «que deje de hacer el gilipollas», «el menda», «inútil, prepotente y chulo» o «el de la brillantina» son de «claro carácter ofensivo y de un evidente mal gusto y zafiedad que descalifican y desmerecen más la consideración social de quien las realiza que la de la persona a quien se dirigen».

En este sentido, Bravo ha entonado un «mea culpa» y ha pedido disculpas «a todo el mundo» y a los militantes y simpatizantes del PP, incluso de su propio sindicatos, afectado también por este conflicto legal.

Ha explicado que sus descalificativos se hicieron desde la indignación al ver cómo se habían roto convenios entre el Govern y los sindicatos de la época del ejecutivo del expresidente Jaume Matas, y que ni siquiera se les consultó. Una situación que sorprendió a Bravo, ha confesado, debido al talante negociador inicial de Bauzá.

Rectificación de políticas

Bravo ha precisado que consultará a la ejecutiva de UGT enviar una carta conciliadora al presidente de las islas, del que espera una rectificación en sus políticas y que retome el consenso.

«Me gustaría sentarme con él y tomarnos un pan amb oli; si el Govern no tiene para eso, nosotros le invitamos», ha apostillado Bravo, que ha detallado que para él esta etapa como líder de UGT en las islas le ha generado «ansiedad» y ha estado «estresado», en especial por la situación que se vive en las islas.

Eso sí, ha dicho que seguirá defendiendo los derechos de la trabajadores «porque tiene un par de narices», aunque el ejercicio de su cargo desgasta. Sobre su futuro, el veterano sindicalista ha dicho que no sabe si continuará y que se trata de una decisión que debe adoptar su formación sindical.