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El juez José Castro, instructor del caso Nóos, ha archivado la investigación sobre un pago de 12.000 euros por parte del Ayuntamiento de Barcelona al Instituto Nóos en 2004, cuando el ahora diputado socialista Albert Soler era director de Deportes del consistorio.

Castro había citado a Soler a declarar como imputado en esta causa el pasado octubre, pero al tener conocimiento de su condición de aforado suspendió la citación y solicitó al Congreso una certificación de su condición de diputado, ya que él no puede tomarle declaración como imputado, sino que lo tendría que hacer el Tribunal Supremo.

La investigación se basaba en que no constaba que Nóos hubiera realizado el trabajo contratado por el Ayuntamiento barcelonés, y forma parte de esta causa que indaga en los pagos presuntamente irregulares que recibió el Instituto Nóos entidad sin ánimo de lucro, cuando lo presidía Urdangarin, entre 2004 y 2006, por parte de distintas administraciones públicas.

En un auto dictado ayer, Castro dispone que no hay lugar a elevar al Tribunal Supremo ninguna exposición razonada sobre la competencia en estos hechos -el pago del Ayuntamiento de Barcelona a Nóos- «que se archivan sin más trámites» y además ratifica la anulación de la citación a Soler.

Castro lo archiva después de que Soler remitiera un escrito al juzgado, «sin que viniera precedido de requerimiento alguno» apunta el auto, en el que da cuenta de los trabajos encargados a Nóos y adjunta un certificado sobre los mismos emitido en 2004 por el Área de Calidad de Vida, Igualdad y Deportes del Ayuntamiento de Barcelona.

El juez dice en su auto que si Soler hubiera facilitado dicho certificado al Ayuntamiento cuando éste se lo solicitó o si el consistorio lo hubiera tenido archivado, el juzgado «no habría acometido actuaciones innecesarias».

Castro ratifica la anulación de la citación a Soler y aclara que no lo hace por su condición de diputado sino «por carencia de base objetiva para ello».

El juez había apreciado «indicios de criminalidad» que consideraba necesario «confirmar o despejar» en dicho pago a Nóos por no haber una acreditación material de que se llevara a cabo el trabajo contratado.

El contrato entre el consistorio y Nóos era para «el diseño de actividades para dinamizar una red de grandes ciudades europeas estrechamente ligadas al deporte, cuya sede permanente residiría en Barcelona y la generación de contenidos de temática actual para la organización de un evento internacional de naturaleza periódica, vinculado a dicha red».