El seminario contó con una buena participación de público que escuchó atento a los ponentes. | Nuria Rincón

32

«Cuando los dos grandes partidos del nacionalismo español están amenazados, el enemigo es interior. Pero, desde las entrañas de un Estado fallido, solo puedo decir que una lengua, una cultura y una nación necesitan un Estado que lo ampare», apuntó ayer Pere Sampol, director la Fundación Emili Darder, en la jornada que puso fin al XXVI Seminari Blanquerna, celebrado en Can Alcover.


Sampol defendió un modelo soberanista para Balears. Su argumento fueron las matemáticas del «expolio fiscal» llevado a cabo en las Islas.
El que fuera político destacado del PSM y en la actualidad presidente de la fundación del alcalde republicano asesinado por la represión franquista, Emili Darder, estructuró «el fracaso del modelo español» en cuatro puntos: privatización de los servicios públicos estratégicos, en concreto en energía.

El precio de la luz
A este respecto, Sampol destacó que «desde el Gobierno de José María Aznar», es notable en las Islas la falta de implementación en políticas urbanísticas encaminadas a gestionar los recursos naturales.


«Es un escándalo el beneficio de las eléctricas desde su privatización, tanto como la ausencia de placas de energía solar en Mallorca», en alusión a la obligación legal que tienen las eléctricas españolas de comprar energía limpia.
Sampol centró la especulación en la burbuja inmobiliaria y financiera. El nacionalista destacó la modificación de la ley del suelo que llevó al expresidente Gabriel Cañellas a defender que Balears «tenía que ser la segunda residencia de los europeos».


Sampol puso en evidencia el modelo neoliberal español a través de las ayudas que el Estado ha dado al sistema financiero: «En 2008 la banca recibió 2.367 millones de euros; en 2009 tuvo 57.285 millones y en 2010 la cifra ascendió a 87.145 millones, de estos últimos 17.000 ya irrecuperables».
Sampol calificó esta situación de «robo y auténtica estafa». Por último, puso encima de la mesa el fracaso del nacionalismo español con el debate Catalunya-España: «El dogma, el arma electoral».