Participantes en la marcha con linternas. A su espalda, están los terrenos de Son Reus.

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El Partido Popular (PP) ya da por 'perdido' a Bunyola, uno de los tres municpios que más se oponen a importar la basura que se se ininerará en Son Reus. Jeroni Salom, presidente del PP Mallorca, admitió que es «muy difícil' que Bunyola cambie de opinión. La incineradora de Son Reus se ubica en ese municipio y, desde el principio, su oposición es radical. Por eso, el PP insular, centrará sus esfuerzos en Alcúdia y Llubí.

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Salom, acompañado de la consellera insular de Medi Ambient y vicesecretaria del partido en Mallorca, explicó ayer que las juntas locales tienen autonomía pero que se fijará una estrategia común para «demontar las mentiras» de la oposición sobre lo que supondrá la importación de 'combustible pretratado', que así es como se refiere el PP a la basura compactada que se quemará en Son Reus. Salom opina que la oposición de Alcúdia «sólo» se explica por ser el puerto donde se descargará la basura y que en Llubí hay posibilidad de acuerdos. Los 'populares' incluso han previsto compensaciones a los municipios que colaboren en el control de vertederos ilegales.

El PSIB y el PSM-Iniciativaverds-Entesa, que se oponen a la propuesta del Govern y el Consell de Mallorca para cambiar la legislación e importar basura, también han puesto su mirada en los ayuntamientos. El PSM planteó ayer convocar consultas en los municipios, es decir que el vecidario vote si acepta la propuesta. Esta posibilidad está prevista en la ley. Previsiblemente, el PSIB, la secundará.