Imagen general de las nuevas instalaciones de Son Reus que entraron en funcionamiento en el año 2011. La incineradora se amplió con dos nuevas líneas | Miguel Ángel Antich

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La propuesta de importar residuos procedentes de Europa para quemarlos en Son Reus ha reabierto una vieja polémica que ya vivió Mallorca a principios de los años 90, cuando se proyecto la construcción de la planta incineradora. El Consell asegura que la importación de 100.00 toneladas de residuos urbanos pretratados, que técnicamente se conoce como combustible sólido recuperado, evitará la subida de las tarifas de eliminación de residuos durante al menos los próximo dos años.

Los partidos de la oposición y la organización ecologista GOB se muestran contrarios a esta propuesta y aseguran que tendrá efectos muy negativos para la imagen de Mallorca. El GOB añade además un dato par la reflexión: asegura que sólo en Felanitx existen al menos 50 vertederos incontrolados donde se deposita basura y pide al Consell que elimine estos puntos negros antes de importar residuos.

Ampliación de la capacidad

La planta de Son Reus comenzó su actividad en 1996 con dos líneas de incineración capaces de eliminar 300.000 toneladas al año. Estas dos líneas quedaron pronto saturadas y mucha de la basura generada en Mallorca terminaba siendo depositada en el vertedero. El colapso de estas dos líneas hizo que se aprobara el proyecto de ampliación con dos nuevos hornos, cada uno de ellos con una capacidad de 200.000 toneladas. Para compensar la inversión realizada por la empresa Tirme, cercana los 300 millones de euros, la concesión del sistema de eliminación de residuos se amplió hasta el año 2041 para que durante todos estos años se amortizara el gasto realizado.

Estos dos nuevos hornos comenzaron a quemar basuras en 2011 y la capacidad total de eliminación es ahora de 700.000 toneladas. La realidad es que el año pasado llegaron a la incineradora 556.000 toneladas de residuos sólidos urbanos. En los meses punta de verano, no obstante, la planta supera el límite de su capacidad y las basuras quedan en un depósito para quemarlas a partir del otoño, cuando baja la actividad. La consecuencia directa es que, desde el año 2011, en Mallorca se ha logrado oficialmente el vertido cero

La realidad es que en Mallorca se siguen vertiendo basuras, y además se hace de forma ilegal e incontrolada. Esa es la denuncia del GOB y esa es la realidad que explica que de 700.000 toneladas que puede quemar la planta incineradora sólo lleguen poco más de 550.000. Las 150.000 restantes que se calcularon tenían que llegar de los desechos de los escombros. Cuando los escombros se separan para reciclarse, aparece restos de madera, plásticos y otros materiales que debían entrar en la incineradora.

La realidad es que la mayor parte de los escombros no llegan a la planta de tratamiento, lo que provoca que tampoco lleguen a Tirme esas 150.000 toneladas procedentes de los desechos del sector de la construcción. Y a menos residuos quemados, más caro resulta quemar los que entran. Esa cantidad coincide casi exactamente con las 100.000 toneladas de residuos que se quieren importar de Europa.