Mesquida, entre Maria Salom y el president Bauzá, tras una de sus intervenciones en el pleno del Parlament balear. Fotos: JOAN TORRES

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El conseller de Salut, Antoni Mesquida, se estrenó ayer en el Parlament. Y optó por sincerarse. Fina Santiago (PSM-Iniciativaverds-Entesa) le interpeló sobre el destino que el Govern iba a dar al edificio de Son Dureta, actualmente propiedad de la Tesorería de la Seguridad Social, y Mesquida, que relevó a Carmen Castro en julio, dedicó dos minutos a responderle. Afirmó que no lo sabía y que esperaba poderle responder «más adelante».

«No le puedo decir qué haremos porque yo tampoco lo sé», explicó Mesquida, quien recordó que hasta enero no cambiará la titularidad del edificio y que cuando se habló de recuperar Son Dureta era para ubicar allí los servicios que dejaran de prestarse en el Hospital General y en el Hospital Joan March, y que su pretensión era que pudieran continuar abiertos. Mesquida dijo que a él nadie le podía quitar su libertad y dejó claro que había algunas cuestiones del decreto que limita las prestacioens a imigrantes que no le gustaban. Vicenç Thomàs (PSIB), con clara intencionalidad, le animó a que contintuara «remando contracorriente» en el Govern.

El estreno parlamentario de Mesquida, que tuvo que responder a varias preguntas además de a la interpelación, marcó buena parte de la sesión. Pero no fue Mesquida quien más revuelo provocó en el primer pleno de la Cámara a la vuelta de las vacaciones del verano.

La mayor trifulca, el tono más bronco y el momento de más agitación llegó durante la intervención de una diputada del PP, Aina Aguiló, respondiendo a una moción que planteó Antoni Alorda (PSM-Iniciativaverds-Entesa) sobre la «política de segregación lingüística».

Pastor vota con el PSM

El PSM entiende que la propuesta de libre elección de lengua lleva a la segregación. Según Alorda, el Govern del PP ha entrado en «una deriva enfemiza contra la lengua catalana», Esperança Marí, ex ERC que forma parte del grupo del PSIB, abundó en las tesis de Alorda y exigió al president Bauzá que «rectifique». Y añadió que «posiblemente usted [por Bauzá] prefiere ser ministro de España que presidente de Balears».

Aguiló (del PP) cuestionó lo dicho por Alorda y Marí y no le gustó que utilizaran el término 'país' para referirse a Balears.

«El país es España y esto es la comunidad autónoma de Balears», dijo agitando a toda la oposición. Y añadió, lo que provocó duros reproches desde los escaños del PSIB y PSM, que el castellano es una lengua perseguida y que «ustedes están contra el castellano y no quieren que los alumnos lo aprendan».

El diputado Antoni Pastor votó con el PSM. No intervino pero, a través de su cuenta en Twitter, afeó a su ex partido (el PP) su discurso sobre la lengua.