Imagen captada esta mañana en el aeropuerto de Son Sant Joan.

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Ayer fue el primer día de la exigencia del certificado de residente para viajar, el sistema impuesto desde el Ministerio de Fomento que pretende evitar fraudes. Los ciudadanos pueden conseguir su certificado en las oficinas bancarias, en el ayuntamiento con un coste de 1,25 euros o vía internet con el número de la tarjeta ciudadana y sin ningún coste.

La aplicación coincidió con la operación salida tras las vacaciones y durante las primeras 12 horas de la jornada de ayer salieron 433 vuelos de Mallorca, 82 de los cuales fueron nacionales, un 19% del total de los movimientos con unos 11.667 pasajeros», explicó Toni Deudero director general de Puertos y Aeropuertos.

Pocas incidencias

«A las 12,00 horas del mediodía habían operado 22 vuelos de todas las aerolíneas con un total de 16 incidencias de personas sin el certificado de residente, lo que supone un porcentaje de incidencias de un 0,1%. A la misma hora en Menorca no se había producido ninguna incidencia y en Eivissa se dieron 4 casos, según datos de Aena a través del centro de control del aeropuerto», añadió Deudero.

Las aerolíneas han tomado diferentes medidas al respecto y algunas dejan la posibilidad de volar más tarde, otras sólo permiten abonar la diferencia para poder volar y las hay, como Ryanair, que no dejan volar ni ofrecen solución alguna a los pasajeros sin certificado. Joan Sánchez, jefe de turno de Aena, destacó que «desde Air Europa envían a los que no traen el certificado a la oficina de ventas y, durante este primer mes, pagando la diferencia de la aplicación del descuento de residentes pueden volar o, si lo prefieren, cambiar el vuelo por otro en los dos días siguientes y así poder conseguir el certificado".

La exigencia de la exhibición del certificado provocó ayer más colas de lo habitual y Sánchez destacó que «retrasa a los pasajeros y ocasiona colas, porque hay gente que no sabía nada y queda sorprendida frente al mostrador». Aunque, en general, los pasajeros estaban al corriente de la aplicación de los certificados y aseguraron que «desde un principio lo sabíamos porque hace muchas semanas que lo dicen por la televisión y los periódicos han dado mucha información».

En el puerto de Palma la situación fue muy parecida, con algunas incidencias que se solventaron abonando la diferencia de precio. Algunos pasajeros se mostraron en contra de este sistema destacando que «la Administración tiene muchos otros sistemas para controlar esto y no tener que trasladarlo a los ciudadanos. Hay un censo informatizado y no se entiende que las autoridades aeroportuarias no puedan cruzar los datos y tengan que cargar al ciudadano con un problema más».

El director general de Consum, Federico Sbert, explicó que «las personas deben dirigirse a las oficinas generales de Consum si quieren presentar reclamaciones. La devolución de la diferencia que han tenido que abonar depende de cada compañía aérea».