Los presidentes de Menorca, Santiago Tadeo; Mallorca, Maria Salom, y Eivissa, Vicent Serra.

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Govern y consells han comenzado negociar una ley que regule de forma definitiva la financiación de los consells, dependiente hasta ahora de la voluntad del Ejecutivo a la hora de aportar recursos a las instituciones insulares.

El ejemplo más claro para entender la discreción del Govern en las aportaciones a los consells figura en el Presupuesto del Govern para este año. El PP introdujo una enmienda, aprobada por el Parlament, para que el Ejecutivo aportara un fondo adicional de 25 millones de euros a Mallorca y tres millones más para cada uno de los consells de Menorca y Eivissa.

Cuadrar cuentas

Sin esta aportación adicional, los presidentes de las instituciones insulares, Maria Salom, Santiago Tadeo y Vicent Serra, ya habían advertido a José Ramón Bauzá que era imposible cuadrar sus cuentas este año.

El problema estriba en que esta aportación de dinero extra para los consells estaba condicionada a que antes de fin de año, el Govern aprobara una ley de financiación definitiva de los consells. Es decir, si en los próximos meses no se aprueba este proyecto de ley, el Consell de Mallorca se verá obligado a devolver esos 25 millones de euros de aportación extra y los de Menorca y Eivissa tendrán que hacer lo mismo con los tres millones extra que recibieron.

La urgencia por aprobar este texto ha hecho que los consells urjan al Govern a aprobar ya la ley. Hasta la fecha, ha habido dos reuniones, una de ellas celebrada en Eivissa, de las que no se han extraído conclusiones.

Menos ingresos

Fuentes del Consell de Mallorca han asegurado que, en caso de que no haya un acuerdo para la financiación de los consells, algo que por el momento parece complicado, la institución no tiene la más mínima intención de devolver los 25 millones de euros que ha percibido como financiación adicional.

De hecho, en el Consell de Mallorca recuerdan que el Govern arrastra una deuda de 200 millones de euros con la institución, sobre la que todavía no hay ni siquiera un calendario de pagos. La deuda del Govern ahoga al Consell, que este año ha tenido que rebajar su presupuesto hasta los 300 millones.