José María Ruiz Mateos, en marzo de este año en Palma. | Pere Bota

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Liberado a última hora. La jueza María Pascual que había ordenado la detención del empresario José María Ruiz-Mateos, acordó ayer por la noche que el presidente de Nueva Rumasa quedara en libertad por razones humanitarias.

El Cuerpo Nacional de Policía le había detenido en la mañana de ayer donde hoy debe declarar como imputado por un delito de estafa en la compra de un hotel. La jueza que instruye la causa permite de esta manera que Ruíz-Mateos vuele a Palma por sus propios medios, eso sí, con un requerimiento especial para que hoy al mediodía esté en Vía Alemania.

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La jornada había sido larga después de que se hiciera efectiva la orden de detención del juzgado de Palma. Ésta se había producido después de que Ruiz-Mateos alegara una enfermedad que no pudo acreditar para no presentarse ante la juez en dos ocasiones.

Aquélla no era la primera vez que el fundador de Nueva Rumasa -con tres causas pendientes en Palma por estafa- no aparecía en los juzgados de Palma. Ruiz-Mateos ya se hizo de rogar en dos ocasiones antes de comparecer en el mes de enero. En aquella ocasión se negó a responder a ninguna pregunta y dos juzgados le retiraron el pasaporte y le obligaron a presentarse en una sede judicial cada dos semanas. Eso sí, al salir dijo: «He venido aquí a la fuerza, como un reo de mala muerte». Profético.

El empresario será interrogado esta mañana sobre la compra del hotel Eurocalas en Mallorca por 13,9 millones al Grupo Miralles, que ejerce la acusación particular. Los vendedores sostienen que nunca se hizo efectivo el pago pero que Nueva Rumasa hipotecó el inmueble y se quedó con el dinero. En la causa han declarado hasta el momento varios familiares del patriarca de los Ruiz-Mateos quienes remitieron lo ocurrido a su padre o tío.