Imagen de las obras del Palau de Congressos de Palma. | ultimahora.es

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La construcción del Palacio de Congresos de Palma queda paralizada al no existir ninguna oferta que cumpla las bases para su explotación conforme al concurso público convocado por Cort y el Govern. La inmediata preocupación de ambos organismos políticos es acordar con la empresa constructora una solución para el cerramiento de las instalaciones evitando así un «edificio fantasma» en la bahía de Palma.

En una breve comparecencia pública ayer, el concejal Álvaro Gijón, que lidera la fundación turística ‘Palma 365’, explicó que la única oferta recibida para la explotación del Palacio de Congresos y su hotel anexo, suscrita por Meliá International Hotels, declinaba el pago directo o diferido por 40 años del canon inicial establecido en 8 millones de euros, y tampoco contemplaba aportar durante las tres primeras anualidades la renta variable establecida en el concurso del 15% del beneficio bruto de la gestión del complejo.

«Ante esa tesitura -explicó Gijón- tanto el Ajuntament como el Govern han decidido que por responsabilidad las obras se detengan por el momento hasta que mejores circunstancias económicas puedan conciliar un nuevo concurso de explotación y el acabado completo de las edificaciones».

Circunstancias

El conseller balear de Turisme, Carlos Delgado, señaló al respecto que «el tremendo esfuerzo llevado a cabo para la puesta en marcha del Palacio de Congresos no ha resultado atractivo para las entidades que tienen capacidad y experiencia para gestionarlo, lo que demuestra que a veces las cosas no salen como estaban previstas».

Para Delgado, la decisión de paralizar las obras «obedece a una responsabilidad política de no seguir endeudándose cuando las circunstancias económicas son las que vivimos actualmente».

La primera consecuencia de la paralización de las obras en términos monetarios evita, en cálculos del regidor Gijón, que Cort y el Govern asuman aproximadamente 32 millones de euros correspondientes a los trabajos que quedaban por ejecutar desde este momento hasta el acabado completo de las instalaciones, a un ritmo de aproximadamente cuatro millones por mes.

«Asumir más deuda sería irresponsable sin un horizonte de negocio», manifestó Gijón, para quien «no se trata de renunciar a una infraestructura que todos los sectores interesados reclamaron durante quince años sino de ser realistas».

Según Gijón, «lo que ahora nos preocupa, también por un pirncipio de responsabilidad, es que unos edificios situados en lugar tan emblemático de Palma no se conviertan en un complejo fantasma, por lo que promoveremos un acuerdo con la actual empresa constructora para que su último trabajo consista en cerrar los exteriores».

Estimaciones

En la comparecencia de ayer para explicar la paralización de las obras estuvo el presidente del consejo de administración del consorcio público Palacio de Congresos, el regidor Sebastià Sansó, aunque no hizo declaraciones.

Sin embargo Sansó había intervenido el pasado jueves como protagonista en la comisión municipal de Infraestructuras, contestando a preguntas del PSOE y PSM-IV-ExM, precisamente dedicadas a las obras y la consecuencia económica de la puesta en marcha del Palacio de Congresos.

En ese foro mensual entre representantes municipales el regidor Sansó llegó a decir que en sus estimaciones la puesta en marcha del edificio de convenciones ya contaba con una demanda de «decenas de miles de visitantes» para eventos a celebrar en Palma durante sus primeros meses de apertura. Incluso mencionó -sin exhibir un estudio oficial al respecto- la capacidad de gasto diario de los visitantes a esta clase de citas, cifrándolo entre 200 y 300 euros, lo que equivaldría a una inyección monetaria de 30 millones de euros en Ciutat.