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Las patronales y los sindicatos del comercio de Baleares han afirmado hoy que en dos años se perderán entre 22.000 y 25.000 empleos en el sector y desaparecerán el 50 % de las empresas debido a las nuevas medidas impuestas por el Gobierno central y acatadas por el ejecutivo autonómico.

Los sindicatos CCOO, UGT y USO y las patronales del comercio de Baleares AFEDECO, PIMECO, ASCOME y PIMEEF han registrado hoy en la Conselleria de Vicepresidencia económica un manifiesto en el que expresan su rechazo «más crítico y activo» a estas «propuestas neoliberales».

El presidente de la Federación de Empresarios de Comercio de Baleares (Afedeco), Bartolomé Servera, ha señalado que el hecho «extraño» de que patronal y sindicatos estén unidos refleja la gravedad de la situación a la que se enfrenta el sector del comercio.

Servera ha asegurado que nunca un gobierno, de uno u otro signo, había perjudicado tanto los intereses del sector, por lo que ha pedido al vicepresidente económico, Josep Ignaci Aguiló, que sea el conseller de la Comunidad Autónoma y no el director comercial de un grupo de empresas.

En ese sentido, el presidente de Afedeco ha señalado que el desequilibrio actual entre el pequeño y mediano comercio y las grandes superficies beneficia a los «ilustres personajes» que controlan estos monopolios.

Servera ha dicho que esta denuncia tiene perspectiva de futuro, puesto que las próximas generaciones solo podrán aspirar a ser cajeros de una de estas grandes operadoras si se sigue en la misma línea y nunca tendrán la oportunidad de abrir un negocio.

El presidente la Asociación del Pequeño y Mediano Comercio de Mallorca (PIMECO), Bernat Coll, ha afirmado que aunque los comercios abran durante más horas y más días, si no hay dinero en el bolsillo de los consumidores, no se comprará más.

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Coll ha vaticinado un «monopolio de control» de las grandes multinacionales que establecerán los costes y las ventas de los productos de forma unilateral y ha asegurado que el pequeño empresario no puede aguantar más sin una regulación que le permita competir en condiciones de equilibrio.

El presidente de PIMECO ha recordado que cada vez que se anuncia que un gran operador generará 2.000 trabajos, por cada uno, se destruyen 1,7 en el comercio tradicional, y ha advertido de que ese es el camino que sigue el Govern.

Por su parte, el secretario general de UGT, Antonio Copete, ha dicho que si el Govern no deja de hacer favoritismos a las grandes empresas «que tienen nombres y apellidos», están abocados a un conflicto, ya que su obligación es defender al pequeño comercio y a sus 45.000 trabajadores.

Copete ha advertido de que si el pequeño comercio cierra, no habrá ciudad, porque desaparecerá la cercanía y ha recordado que hay precedentes históricos de lo que el sector es capaz de hacer.

En esta línea, ha añadido que de no rectificar las medidas impuestas, irán a más, lucharán y pelearán contra el Govern.
Desde de CCOO, Ángeles Sánchez, ha manifestado que tanto el Gobierno central como el autonómico deben tomar nota de lo que está pasando en la sociedad civil y decidir si quieren a los ciudadanos en contra o a favor.

Mientras tanto, el secretario general del comercio de USO, Alfredo Blas, ha dicho que apoya las declaraciones de sus compañeros y ha pedido a los miembros del Govern que salgan a la calle y observen cómo está el sector, «cada día con más comercios cerrados».

Patronal y sindicatos han coincidido en afirmar que si no se cambia de política, habrá un conflicto y han advertido de que ésta es la primera acción conjunta a la espera de que Aguiló les convoque, pero llegarán «donde tengan que llegar».