Xavier O'Callaghan: «Fui juez y levanté cadáveres de ETA en San Sebastián»

| Palma de Mallorca |

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El magistrado del Tribunal Supremo Xavier O'Callaghan Muñoz, ayer en Palma.

El magistrado del Tribunal Supremo Xavier O'Callaghan Muñoz, ayer en Palma.

21-10-2011 | Pere Bota

«Los jueces íbamos de incógnito en San Sebastián y no subíamos a coches de la policía porque podías ser ametrallado. Cada semana había muertos. Yo he levantado cadáveres de ETA, recuerdo a un chico joven que estaba en un bar nocturno y lo ametrallaron, también a un hombre jubilado al que le pegaron un tiro en la nuca».

El magistrado de la Sala Primera del Tribunal Supremo y catedrático de Derecho Civil de la Universidad Complutense de Madrid, Xavier O'Callaghan, desgrana, con pesar, sus recuerdos de la época más dura del terrorismo etarra, en un descanso de unas jornadas jurídicas celebradas en Palma.

O'Callaghan celebra el anuncio del fin de la lucha armada de ETA, que califica de «la mejor noticia del siglo», pero matiza que «ahora que se ha acabado todo, ya no nos acordamos de todo aquello».


Muertos

«En todo el País Vasco había muertos por ETA cada semana», señala el jurista en la entrevista concedida a Ultima Hora.
«Fui juez en San Sebastián, he vivido la época en que ETA y el terrorismo eran la principal preocupación de los ciudadanos españoles, antes que el paro y la inmigración. Estaba yo en esa ciudad destinado cuando ETA político-militar depuso las armas, y cumplió. Ahora, han dicho que se acabó la lucha armada, y no veo motivos para no creérles», añade.

Según opina O'Callaghan, el anuncio de que ETA depone las armas «es una de las mejores noticias que hemos tenido en este siglo».

Y pregunta: «¿Se puede desconfiar de ese anuncio? Claro, se puede desconfiar de mucha gente y de muchas cosas, pero ese anuncio está ahí», precisa.

O'Callaghan también tiene un recuerdo para el expresidente del Tribunal Constitucional Francisco Tomás Valiente, asesinado por ETA en la Universidad Complutense donde impartía clases. «Fue otra de las víctimas absurdas de la barbarie terrorista, era un hombre teórico, un hombre bueno, un buen profesor. Le pegaron un tiro en la cabeza porque no opinaba igual que los de ETA, y eso es muy triste», señala.

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