Grosske, rodeado de policías locales en los juzgados. | Pere Bota

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Alta tensión en la primera vista de la demanda presentada por familias de Son Banya que fueron desalojadas por Cort del poblado. El teniente de alcaldesa Eberhard Grosske fue escoltado por la policía a la salida al ser increpado por un grupo de residentes en el poblado al grito de «corrupto» o «que nos traten con dignidad a los gitanos». Tanto la Policía Local como el Cuerpo Nacional intervinieron en un dispositivo especial de seguridad en los juzgados de sa Gerreria.
En sala, la defensa de los gitanos intentó acreditar que los habitantes del poblado pagaban al principio una renta a Cort y que el Consistorio ha realizado hasta hace unos años labores de mantenimiento. Para acreditar ese vínculo han citado como testigos a los ex alcaldes Joan Fageda y Catalina Cirer. Ambos fueron convocados mal, por lo que el juicio se suspendió a la espera de su declaración.