Algunos de los momentos de la conferencia. | Teresa Ayuga

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«En algún sitio tiene que haber alguien, porque sino sería muy raro, y seguramente nunca lo sabremos porque no nos podemos comunicar en distancias tan largas», afirmó ayer Pedro Duque, presidente de Deimos Imaging-Grupo Elecnor y primer astronauta español, quien pronunció una conferencia en el Salón de Actos del Col·legi Sant Francesc de Palma invitado por el Club Última Hora.
Duque, que en estos momentos se encuentra de excedencia de la Agencia Espacial Europea y dirige la primera empresa aeroespacial del país, habló durante la conferencia acerca de su experiencia como astronauta desde el año 1992 y repasó el proyecto Deimos Imaging, el primer satélite de visualización de la tierra de capital cien por cien español.
Acerca de sus sensaciones en las diferentes misiones en las que ha participado, Duque explicó por ejemplo que el hecho de que las cápsulas y transbordadores viajen a una velocidad de 8 kilómetros por segundo, hace que los astronautas puedan experimentar una vuelta a la tierra en un periodo de hora y media. «La velocidad tiene que ser enorme para estar en órbita y no caer», indicó.
La Aurora Boreal
El astronauta afirmó que esta elevada velocidad, al mismo tiempo, permite a los astronautas ver un amanecer y un anochecer cada 45 minutos, así como la Aurora Boreal. «Una de las cosas más impresionantes es cuando navegas a través de la Aurora Boreal, en esas cortinas verdes», afirmó. La Aurora Boreal es un fenómeno en forma de brillo o luminiscencia que aparece en el cielo nocturno, usualmente en las zonas polares de la Tierra. Duque explicó que una aurora polar se produce cuando una eyección de masa solar choca con los polos norte y sur, produciendo una luz difusa pero predominante proyectada en la ionosfera terrestre. «Es prácticamente imposible grabarlo con un vídeo», explicó Pedro Duque.
Al mismo tiempo, el astronauta explicó que el viaje en el espacio permite visualizar lo «pequeña, pequeña, enormemente fina» que es la atmósfera que cubre nuestro planeta. «El aire es realmente muy poco, por lo que hay que darse cuenta de lo importante que es no contaminar», afirmó.
Pedro Duque explicó por otro lado cómo llegan y se acoplan los transbordadores o cápsulas espaciales a la Estación Espacial Internacional, ubicada a 400 kilómetros de altura respecto de la Tierra. «Hay que acercarse a través de unas maniobras muy complicadas, que se hacen a través de ordenadores, ya que tanto la nave como la estación viajan a 8 kilómetros por segundo», recordó.
Acerca de la Estación Espacial, el también presidente de Deimos Imaging destacó que sigue dividida en dos lados, el ruso y el norteamericano, unidas por un cono. «Es muy pequeña», afirmó.
Tras explicar los fenómenos que puede visualizar una persona en un viaje espacial, Pedro Duque argumentó que el ojo humano «no es suficientemente bueno» para estudiar la Tierra, por lo que destacó la labor que realizan los satélites que orbitan alrededor del planeta.
En este aspecto, Duque explicó que su empresa ha puesto en órbita el primer satélite español, el DEIMO-1, especializado en la el control y la evolución de la agricultura, la masa forestal o el comportamiento oceanográfico. «Podemos medir las talas forestales y podemos mejorar la eficiencia de las explotaciones forestales», indicó. «También sabemos dónde están talando bosques tropicales porque hemos hecho un inventario de todo ello», dijo.
Duque indicó que el satélite DEIMOS-1 tiene una especial incidencia en el control y mejora de la eficiencia de la agricultura en grandes extensiones, ya que indicó que puede medir el estado del cultivo cada 20 metros y en diferentes momentos. «Ello permite hacer un estudio evolutivo», afirmó.
Viajes espaciales
En el turno de preguntas, muchos asistentes cuestionaron al astronauta acerca de detalles o de las sensaciones personales que tuvo en sus misiones espaciales.
Duque afirmó, por ejemplo, que dormir en el espacio «es lo mejor del mundo», aunque también destacó que algunas personas tienen problemas que atribuyó a las manías o rutinas de su vida cotidiana. «Uno está flotando y no es necesario ni manta ni almohada, porque también flotarían», dijo. Duque explicó no obstante que las naves espaciales llevan unos sacos de dormir atados en los que los astronautas tienen la posibilidad de fijar una manta y un cojín a su cuerpo.
El astronauta explicó al mismo tiempo cómo se defeca en el espacio (mediante un sistema de aspiradores, corrientes de aire y filtros) y también que las principales comidas vienen precortadas para evitar que se dispersen en situación de ingravidez.