Foto de archivo de la consellera Fina Santiago en una rueda de prensa. | ultimahora.es

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La Conselleria d´Afers Socials, Promoció i Immigració ha abierto una convocatoria de ayudas económicas individuales para este año y el que viene destinadas a sufragar los gastos de asistencia personal a personas en situación de gran dependencia, que tienen muy limitada su autonomía física, pero que conservan su capacidad intelectual.


La consellera Fina Santiago explica que con esta convocatoria se crea por primera vez en Balears la figura del asistente personal, que será una persona que atenderá a personas «con una discapacidad física muy avanzada, pero que cognitivamente son personas absolutamente sanas».


La filosofía es que estas personas, que conservan intacta su inteligencia, «podrían estar en condiciones de seguir estudiando, de ir a trabajar, de ir al cine o, incluso, de salir de noche, pero para poder hacer todo esto y llevar una vida normal precisan de un apoyo externo, pues necesitan atención las 24 horas del día, algo que la familia no puede asumir». Por eso, en ocasiones estas personas se ven forzadas a ingresar en una residencia, «algo que normalmente no les gusta porque tienen suficiente autonomía intelectual», asevera Santiago.


Así las cosas, el asistente personal va dirigido a este tipo de personas. «Es un trabajo que trasciende lo que serían las necesidades física, higiene, ...». Y claro, explica la consellera, la Ley de Dependencia limita mucho la parte económica, porque si se precisa una persona 35 o 40 horas semanales, no se le puede pagar 800 euros, que es lo que concede la ley para estos casos». Por eso, añade, «hemos aprobado esta resolución que nos permite dar una subvención máxima de 1.200 euros mensuales, según los ingresos que tiene la persona, que se suman a la ayuda económica que recibe de la Ley de Dependencia, permitiendo así la contratación de un asistente». No es una iniciativa que vaya destinada a muchas personas, reconoce «pues se requiere un perfil cerrado».


El asistente podrá ser contratado por un máximo de 40 horas semanales y será seleccionado directamente por cada persona. No podrán ser familiares, pero sí personas de su confianza, sin exigencia de ninguna formación, «a menos que la persona que le contrata quiera que, además, le preste algún tipo de atención o curas, con lo que, entonces, le conviene contratar a un sociosanitario», explica.


La Conselleria tan sólo controlará que esta persona contratada es autónoma, se le paga la Seguridad Social y que cumple con las horas acordadas.