El director de la Oficina de Defensa del Menor, Antoni Bennàssar, y el psicólogo Rafael Ballester. | Teresa Ayuga

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«Los menores con baja autoestima, que viven en un mundo reducido, con complejos, tímidos y retraídos son los más predispuestos para quedar atrapados en la red y volverse adictos al cibersexo», aseguró ayer el psicólogo Rafael Ballester durante la conferencia 'Los riesgos del cibersexo en los menores' que ofreció en la UIB, enmarcada en el II Congreso Estatal sobre los Derechos del Menor.
Según el experto en Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos, «es muy difícil hacer una investigación sobre los efectos psicológicos que las imágenes sexuales pueden causar en el menor». En este sentido, señaló que el sexo y la pornografía inundan internet y, según datos del año 2000, entre el 20 y el 40 por ciento de los varones de 15 años asegura haber utilizado la red para tener cibersexo, dato que aumenta hasta el 80 por ciento en los varones de 17 años.
Riesgos y adicción
Rafael Ballester señaló que según un estudio realizado a varones de 18 años entre un 6 y un 7 aseguró creer que podría ser adicto al sexo por internet; un 20 por ciento de los menores aseguró haberse sentido impactado por las imágenes y otro 20 por ciento, afirmó haberse sentido avergonzado». En este sentido, Ballester explicó que el sexo por la red podría causar en los menores una imagen de la sexualidad distorsionada; llevan a buscar mayores niveles de excitación; y a iniciarse en el sexo más joven.
«Internet es un arma de doble filo y los padres y educadores tienen la responsabilidad de garantizar el uso saludable que hacen los menores de las nuevas tecnologías y la mejor manera es hablando con ellos».