Cerca de 250 sindicalistas han protestado en la puerta de la Delegación del Gobierno en Balears. | Teresa Ayuga

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Todos los sindicatos de Balears mostraron ayer ante Delegación de Gobierno su oposición frontal contra los recortes salariales anunciados el pasado miércoles por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para reducir el déficit público. Tambores, pitos, petardos y megáfonos y todo tipo de slogans contra ZP sirvieron para mostrar al delegado de Gobierno, Ramon Socías, el nivel de crispación existente, así como la decisión formal de todos los sindicatos de extrapolar la huelga general del 2 de junio de empleados públicos a todos los sectores productivos.
La protesta, en la que hubo entre 200 y 250 personas, duró alrededor de una hora. El estruendo de la misma y para evitar cualquier tipo de incidente, motivó que Ramon Socías bajará a la calle para hablar con representantes sindicales, mientras los manifestantes gritaban «dimisión, dimisión».
Queja unánime
No obstante, el delegado continuó conversando con algunos representantes sindicales y les invitó a que subieran con él a su despacho para poder escuchar sus reivindicaciones.
El responsable de Acción Sindical de UGT, Manuel Pelarda, aseguraba, entre un estruendo, que la concentración de ayer no ha sido más que el inicio de toda una serie de movilizaciones que se llevarán a cabo en los próximos días y que culminarán con una huelga en los servicios públicos y, si fuera necesario, una huelga en todos los sectores.
El delegado de Gobierno, al respecto, tras finalizar la entrevista con los sindicatos, afirmó: «Son reivindicaciones lógicas la de los sindicatos, pero espero que no se descontrolen y que se produzcan situaciones de violencia. Lo importante, en esta coyuntura, es sacar adelante el país y ser más competitivos».
Los representantes sindicales, a la puerta de Delegación de Gobierno, mostraron su disconformidad con la medida del Gobierno, afirmando que «la medida que se va a aplicar afecta a la credibilidad de cualquier interlocutor, rompe el Pacto de Toledo y afecta de lleno a los derechos de los trabajadores y el estado de bienestar».
Todos los representantes sindicales pusieron de manifiesto la falta de indefinición del Gobierno central y mostraron su preocupación, «porque está claro que ahora se avecina una reforma laboral que va a favorecer a los empresarios», afirmaron.