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El Consell de Mallorca quiere convertir la casa señorial de Can Weyler, en la calle de la Pau de Palma, que ahora es propiedad del Obispado y que ARCA tiene alquilada como sede, en un equipamiento de «dinamización turística y cultural» de Mallorca.
El Consell ya tiene elaborado un proyecto y sabe de dónde sacar el dinero para acometerlo: de las inversiones estatutarias. El Consell pagará 1,5 millones al Obispado y el resto (hasta alcanzar los 3,3 millones) se destinará a la remodelación y al concurso de obras y desarrollo del proyecto.
La presidenta del Consell, Francina Armengol, y la consellera ejecutiva de Economia y Turisme, Bel Oliver, informaron ayer del acuerdo, que se tomó en la reunión ordinaria del gobierno insular.
La idea es que Can Weyler se convierta en un edificio que acoja exposiciones, audiovisuales, cursos que atraigan a turistas que buscan algo más que sol y playa. Can Weyler es un edificio declarado BIC y ya en el primer Pacte de Progrés (1999-2003), el Govern, concretamente la Conselleria de Turisme (en la que Oliver era secretaria general), intento comprarla con fondos de la llamada ecotasa.