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El curso actual finalizará, por primera vez en la última década, con 775 alumnos menos de los que tenía cuando empezó, algo que desde la Conselleria d´Educación se achaca a la crisis económica.
El jefe del Servei d´Escolarització, Lluís Vidaña, informó ayer de que a lo largo del año escolar han llegado 1.320 escolares de fuera (del extranjero o de otras comunidades), pero otros 2.095 se han marchado, «por lo que por primera vez desde hace muchos años acabamos con un diferencial negativo de unos 800 alumnos y eso se está notando en los centros, que soportan una presión menor».
La Conselleria ha observado un doble fenómeno, añadió, «una migración interna, de zonas del interior de la Isla a grandes municipios, sobre todo a Palma, y migraciones a otras comunidades o al extranjero de familias por motivos laborales».
Hay que recordar que las entradas al sistema educativo proviene básicamente de dos fuentes: del alumnado procedente del exterior, que como se ha comentado este curso ha sido menos numeroso que el que ha salido, y también del alumnado de 3 años que cada año se incorporará a las aulas, y éste aumentará pero menos que otros años. En efecto, si en los últimos cursos se crecía una media del 3%, para el curso 2010-11 el crecimiento previsto es del 1,9%.