La presidenta del Parlament, Aina Rado, mira la silla que ocupaba hasta la dimisión de Maria Antònia Munar. | Jaume Morey

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JUAN MESTRE
La diputada socialista Aina Rado se convirtió ayer en presidenta del Parlament, tal y como se había previsto, en un plenario donde los parlamentarios populares se mofaron de algunos dirigentes de izquierda -Francesc Antich, entre ellos- mientras votaban a Isabel Alemany como vicepresidenta primera de la Mesa de la Cámara.
El pleno del Parlament comenzó con la toma de posesión de la nueva diputada de UM. Maria Antònia Sureda sustituía a Maria Antònia Munar casi dos semanas después de su dimisión.
Posteriormente, los diputados tenían que elegir al nuevo presidente del Parlament. El PSOE propuso a Aina Rado y el PP a Pere Rotger. Rado consiguió 30 votos frente a los 29 de Rotger. En sus primeras palabras como presidenta del Parlament, Rado agradeció el apoyo de su grupo y defendió «el diálogo y el acuerdo». «Mi compromiso es ser la presidenta de todos», dijo Rado, quien anunció que «las puertas de mi despacho siempre estarán abiertas para todo el mundo».
Pere Rotger también tomó la palabra y agradeció que el PP le hubiese elegido por tercera vez consecutiva para presidir la Cámara. «Vuestra seriedad os honra», les dijo Rotger a sus compañeos de grupo.
Tras asumir la presidencia del Parlament, Rado renunció al cargo de vicepresidenta primera. Por lo tanto, había que cumplir los trámites y elegir a la nueva vicepresidenta. El PSOE propuso para el cargo a Isabel Alemany, de UM. Los diputados del PP se mofaron de los parlamentarios del Bloc mientras éstos acudían hasta la urna para votar a Alemany. Lo mismo hicieron con Francesc Antich y el portavoz socialista, Antoni Diéguez. «Coherencia, coherencia...», repetían los parlamentarios del PP mientras aplaudían a los diputados que respaldan al Govern. Finalmente, Alemany salió elegida, aunque uno de los votos que teóricamente debía ser para ella fue considerado nulo. La papeleta llevaba el nombre de Isabel Llinàs en lugar de Isabel Alemany. Aun así, la diputada Alemany se dirigió a la Mesa para ocupar su nuevo cargo.
El portavoz del grupo popular, Francesc Antich, aprovechó una pregunta para pedirle explicaciones por el nuevo pacto con UM. «Ustedes les llamaban corruptos», recordó.