La actuación de los 'castellers' fue muy aplaudida. | Pere Bota

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El Dia de Balears de este año pasará a la historia por haber visto cómo la corrupción dejaba al Parlamento sin presidente y cómo nunca, con tan poco presupuesto, la ciudadanía en general se había divertido tanto. Porque, muy bien todo. Salvo que el paseo por el mercadillo de las culturas, ya de por sí estrecho, se quedó más todavía, hasta el punto de que los atascos se sucedían constantemente -desde luego, esto, al año que viene, se va a resolver-, lo demás superó con nota la prueba.
La jornada de ayer, que mantuvo las puertas abiertas de la sede de la Presidencia del Govern, donde, de paso, tras la visita -o antes- uno podía recrearse viendo jugar al ajedrez, tuvo en es Born, s'Hort des Rei, ses Voltes y el Parc de la Mar sus escenarios más importantes, sin olvidar el del mercado, aunque esto, por lo ya archicomentado en días pasados, lo vamos a aparcar hoy.
En es Born se desarrollaron, tras la concentración de gegants, con la correspondiente desfilada, la de xeremiers, que también desfilaron camino de sa Llotja, el ball de bot, muy concurrido, por cierto, y en el otro extremo, exhibiciones de lo que se podría denominar defensa personal, entre otras de judo, aikido, kendo, jiujitsu, wushu, etc,
Mientras tanto, en s´Hort des Rei, casi enfrente de las escaleras que conducen a Dalt Murada, dos colles castelleres, la de Llevant (Manacor) y Castellers de Mallorca, hicieron las delicias del público a base de castells humanos de 4 de 7.