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OLGA QUINTANILLA
«Estos años nos han servido para confirmar que la vida, la entrega y la muerte de estos misioneros y cooperantes de Médicos del Mundo que fueron asesinados en Africa está tan estrechamente ligada al conflicto y la intoxicación sobre su muerte, tan ligada que llegamos a la conclusión de que era muy importante arrojar luz sobre unos y otros. Hoy culmina nuestra tarea, una iniciativa que partió de unas pequeñas organizaciones de Mallorca (Associació de Drets Humans de Mallorca y Fundació s'Olivar)». Así se expresó ayer el candidato a Premio Nobel de la Paz y presidente de la Fundació s'Olivar de Mallorca, Joan Carrero tras la presentación de una querella criminal en la Audiencia Nacional en nombre del Foro Internacional para la Verdad y la Justicia en el Africa de los Grandes Lagos contra altos cargos del Estado de Ruanda por su supuesta responsabilidad en la organización de matanzas selectivas y sistemáticas de seis misioneros y tres cooperantes españoles como de ruandeses y congoleses entre 1990 y 2004.

Esta querella ha sido posible, en parte, gracias a la contribución de Balears que, a través del Fons Mallorquí de Solidaritat y del Govern, concedió a la Fundació s'Olivar 228.384 euros para impulsar esta iniciativa legal. «Nos conmovió tanto que implicamos nuestra vida, nos cambió la vida y quisimos llegar hasta el fondo de lo que sucedía. Intentamos poner nuestro granito de arena para que aquello no volviese a suceder jamás», dijo Carrero.

El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, que también suscribe la querella, manifestó que «la Humanidad está atravesando momentos críticos» y resaltó que «Africa es el continente silenciado para los grandes medios de comunicación europeos». «Africa es víctima del saqueo de los recursos al igual que América Latina», aseguró Pérez Esquivel. Jordi Palou, representante legal y portavoz de las víctimas y del Foro Internacional declaró que los 1.000 folios que componen la querella es «una acción encaminada a salvar vidas en presente, no sólo a investigar el pasado. Es importante acabar con la impunidad absoluta que vive Ruanda y el Congo desde 1990».