Payasos, equilibristas y muchos animales componen un espectáculo de casi dos horas en la pista del circo situado en el Polígon de Llevant.

Pocos son los espectáculos que despiertan la ilusión, alegría y sonrisas de los niños, como el mundo del circo. La magia que existe en las funciones del Circo Williams es un claro ejemplo del encanto que guardan, en sus recuerdos, muchos mayores de su niñez. Un mundo de felicidad, variedad de animales y gente que salta de un trapecio a otro en perfecta combinación con su compañero. Este año, el Circo Williams presenta un espectáculo muy amplio, para que grandes y mayores puedan disfrutar de la variedad de los números acrobáticos y de malabarismo que se realizan en la pista central. Bajo la gran carpa, caballos, búfalos, elefantes, «poneys», etc, muestran verdadera disciplina y destreza en sus actuaciones. A diario las actuaciones despiertan los aplausos y sonrisas de un público especialmente infantil. El fin de semana es cuando toda la familia se reúne para compartir ese especial momento para los pequeños de la casa. La función empieza con la presentación de Eduardo Raluy, director de la gran familia de este entrañable circo, quien es interrumpido por una traviesa pareja de payasos. Las delicias y torpezas de este entrañable personaje del circo, es precisamente la figura que cuenta, en este circo, con un pequeño homenaje muy especial.

Durante dos horas, y con una breve pausa o descanso, los diversos números se suceden en las instalaciones del Polígon de Llevant.

Baile de peso
Pero sigamos con el espectáculo. A pesar de su gigantesco volumen y su peso, 4.500 kilos, el elefante «Lily» muestra una gran habilidad para bailar ante la atenta mirada de su domador, Doner. El joven paquidermo desprende cariño hacia los más pequeños, que se fotografían subidos en su lomo o trompa, como recuerdo de la jornada. Los números de riesgo y habilidad llegan de la mano de dos parejas de equilibristas, acróbatas y funambulistas hispanorusos, Nicolai y Mónica, que junto a otra gran pareja, Alejandro y Marina, ponen en pie al público con sus «shows». Uno de los momentos más ardientes es cuando una bella joven, en el centro de la pista, realiza con gran dominio un animado número acompañada de grandes aros. Al final de su espectáculo, uno de estos aros arde en su cintura en completo dominio de la joven. Pero bueno, mejor será que pasen y vean el mejor espectáculo del mundo.