Agricultura solidaria en Nicaragua

La ONG mallorquina Treball Solidari ha promovido el «Proyecto integral para la promoción del cultivo orgánico de patata» entre familias de pequeños agricultores de El Mojón

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Nicaragua intenta moverse hacia el desarrollo. Y Mallorca también se moviliza por el país de Sandino. La ONG mallorquina Treball Solidari estuvo en la localidad de Jinotega (norte del país) para evaluar el «Proyecto integral para la promoción del cultivo orgánico de la patata en familias de pequeños agricultores», financiado por el Ajuntament de Palma y realizado con el apoyo de la organización Funjides, con sede en la república centroamericana. «Sa Pobla, uno de los primeros exportadores de Europa, debe ser un espejo para Jinotega», aseguraba hace unos días Antonio Sierra, presidente de la ONG insular. Una treintena de beneficiarios, agricultores en una de las más remotas zonas montañosas del país, han podido "mediante este programa" mejorar los métodos de producción del tubérculo.

Las técnicas de fertilización con abonos orgánicos, el uso correcto de fungicidas y pesticidas y la posiblidad de compra de semillas han sido los primeros avances técnicos que esta gente ha podido aprender con el programa, cuyo presupuesto asciende a 10 millones de pesetas. Sin embargo, este dinero no se destina a fondo perdido. Se distribuye mediante pequeños créditos que cada agricultor percibe para mejorar su equipamiento y sus técnicas de cultivo. Una vez realizado el préstamo, el agricultor mejora la productividad de su tierra con los consiguientes beneficios. El préstamo se retorna y el dinero va a parar en manos de nuevos agricultores. De esta forma, la aportación económica rota y un mayor número de personas puede salir beneficiada.

Jinotega es una tierra que durante los años 80 estuvo duramente castigada por las guerrillas simpatizantes del FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional) y por la Contra, fuerzas contrarrevolucionarias financiadas por EE UU. Ahora, el conflicto está olvidado, y los campesinos "que militaron en ambos bandos indistintamente" miran el futuro con esperanza. Muchos de los agricultores de la zona cultivan café (Jinotega es una de las principales zonas cafeteras de Nicaragua), repollo, hortalizas y la «papa». Sin embargo, el tubérculo no se cultiva adecuadamente, y las cosechas no son lo provechosas que debieran. Tampoco son ecológicas, ya que se siguen utilizando pesticidas y abonos perjudiciales para el medio ambiente que de forma indiscriminada se «comen» la tierra.

Treball Solidari ha estado evaluando, junto a los técnicos de Funjides, a los agricultores que reúnen las condiciones óptimas para acceder a los préstamos. En las montañas nicaragüenses los agricultores se distribuyen entre productores de patata "los menos" y un gran número de jornaleros, que trabajan al día por unas 30 córdobas (moneda local, unas 400 pesetas). Los productores, aunque pobres y con los recursos económicos limitados, dan trabajo a un sinfín de estos trabajadores arrendados, que viven en condiciones realmente precarias. Generalmente viven en chozas de madera, sin electricidad, y en las que entra una gran humedad (cosa que propicia la proliferación de enfermedades varias, como la malaria). Según Sierra, «el programa tiene efectos multiplicadores, si ayudamos a los productores de patata, la economía se dinamiza en la zona y se asegura e incluso incrementa el nivel de vida de otros muchos trabajadores».

El ingeniero agrónomo de Funjides, Sergio Espinoza, conoce a la perfección a los agricultores de El Mojón, la zona donde se está aplicando el programa. Los ha entrevistado y los visita periódicamente. Sabe cómo destinan sus recursos económicos y conoce la fiabilidad de sus cultivos. Gracias a este acercamiento ha sido posible un riguroso control sobre la actividad de la zona. Las clases teóricas y prácticas han sido decisivas para explicar a los propietarios la importancia de las técnicas. Así, por ejemplo, se les enseñó cómo detectar correctamente las posibles plagas (mosca blanca, tizón temprano y tardío, chinches, etc.) y a darles el tratamiento adecuado a las plantas. Esta acción es el primer paso para la creación de un programa integral de desarrollo en la zona, en el que no sólo se contempla la producción de la patata sino su propia elaboración y envasado.

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