El Príncipe y Eva coinciden en la boda del año

Toda la realeza europea asistió al enlace entre Haakon de Noruega y Mette-Marit

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La Reina, junto al príncipe Felipe. Foto: EFE

La Reina, junto al príncipe Felipe. Foto: EFE

EFE - OSLO
El príncipe Haakon, heredero de la Corona noruega, y Mette-Marit se casaron ayer en la Catedral de Oslo en medio del fervor sus compatriotas que presenciaron el «sí, quiero» a través de grandes pantallas de televisión instaladas en las calles para lo que fue la primera boda de un miembro de una Casa Real este milenio. El novio recibió a Mette-Marit con un furtivo beso a las puertas de la Catedral, y ésta, muy sonriente, saludó efusivamente al público que la aplaudía y vitoreaba.

La novia llevaba el velo que usó en su boda Marta de Suecia, abuela de Haakon, en 1929, y lucía un elegante y sencillo vestido de crepe y tul, obra de un poco conocido modisto noruego. Poco después de que los Reyes Harald y Sonia de Noruega y su hija Marta Luisa entraran en la Catedral, los novios hicieron lo propio para compartir miradas de complicidad y ternura durante toda la ceremonia, en la que permanecieron con las manos entrelazadas.

La Reina y el Príncipe de Asturias fueron vitoreados por el público concentrado frente a la Catedral, al igual que los reyes Carlos Gustavo y Silvia y sus hijos, las princesas Victoria y Magdalena, y el príncipe Carlos Felipe. Especialmente cariñosa fue también la acogida a la reina Margarita de Dinamarca y su hijo, el príncipe Federico (padrino del novio), a los reyes Alberto y Paola de Bélgica, al príncipe Guillermo Alejandro de Holanda y su prometida, la argentina Máxima Zorreguieta, y al príncipe Eduardo de Inglaterra y su esposa.

Rodeada de expectación estuvo también la llegada de la modelo noruega Eva Sannum, quien al no pertenecer a la realeza llegó a la Catedral una hora antes de que empezara la ceremonia. Eva Sannum, que llegó sola, impresionó por su belleza, con un vestido azul turquesa escotado y llamativo. Terminada la ceremonia, el príncipe Haakon y Mette-Marit, ya con el título de princesa real de Noruega, salieron a las puertas del templo, desde donde saludaron al público congregado y se subieron a un Cadillac-Lincoln en dirección al Palacio Real.

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