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La empresa Islalink ha iniciado las obras de cableado marino entre la localidad valenciana de Alboraya (Valencia) y Mallorca con el fin de instalar la segunda línea submarina de fibra óptica entre Balears y la Península. La inversión global de este proyecto asciende a 5.500 millones de pesetas (33'05 millones de euros) y el tendido del cable submarino ha sido encargado a la multinacional francesa Alcatel, que cuenta con una división especializada en el tendido de cables submarinos. Islalink, según representantes de la empresa radicada en Madrid, pretende ofrecer una nueva vía para los operadores de telecomunicaciones y ofrecer la infraestructura necesaria de cara a los crecimientos previstos en materia teleinformática de voz y datos a corto y medio plazo.

Alcatel ha comenzado a instalar el cable de acero desde el barco noruego Skandi Neptune. La principal característica técnica del cable es que contiene en su interior 24 pares de fibra óptica, que una vez esté operativo su capacidad será cuatro veces mayor que la de la actual línea submarina en funcionamiento de Telefónica, que consta de seis pares de fibra, según apuntan fuentes de Islalink. Esta sociedad ofrecerá a los operadores la posibilidad de «dirigir el tráfico a través de su conexión a cambio de un peaje en función del volumen de tráfico».

Las tareas del cableado durarán cuatro meses, de ahí que la intención de la empresa encargada de esta iniciativa es tener ultimado al cien por ciento todo el proyecto en marzo de 2002, «el cable submarino tiene sus propios enlaces con la red de fibra óptica de Renfe en dos estaciones ferroviarias situadas en Mallorca y Valencia, respectivamente», apuntan desde la empresa. En Islalink participan ex directivos de Alcatel, el BSCH (44 por ciento del capital) y las cajas de ahorros Bancaja y Caixa Galicia, que cuentan cada una de ellas con el 22%.

Ambas cajas mantienen convenios de colaboración con otras firmas del sector de las telecomunicaciones, entre ellas Abrared, que utiliza la marca comercial Neo. La noticia del comienzo de las obras fue dada a conocer ayer por el diario económico «Expansión», que señala que la instalación del cableado, que alcanzará una profundidad máxima de 1.400 metros, es capaz de soportar una fuerza equivalente a entre veinte y cuarenta toneladas, de ahí que en su construcción se extremen al máximo todas las medidas preventivas de resistencia.