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Diana de Francia, con su marido, el duque de Wüttemberg, y su hermana Chantal, la duquesa de Orleans, acudieron ayer al aeropuerto de Son Sant Joan a recoger a la madre de la princesa, la condesa de París. Vestidos informalmente, en especial el duque, con bermudas y camisa azul. Diana, tan elegante como de costumbre, llevaba un vestido de alegre colorido. Muy amablemente accedieron responder a nuestras preguntas.

"Duquesa, ¿cómo se siente al venir a recoger a su madre?
"Estoy emocionadísima, ella también está muy contenta de venir. Aquí hemos preparado todo para que se pueda recuperar lo antes posible de su lesión de cadera.

"¿Cómo va su recuperación?
"Ayer, cuando me llamó me comunicó que se encontraba bien, aunque muy cansada, además ha perdido algo de voz. Mamá tiene 90 años y lleva dos operaciones en un año.

"¿Tiene que someterse a algún tipo de tratamiento?
"Tiene que hacer gimnasia, nos han dicho que tiene que subir y bajar mucho las escaleras. Además, tiene que nadar un poquito. El doctor dice que no podemos dejarla sentada.

"¿Cuánto tiempo se quedará con ustedes?
"Yo supongo que hasta el 5 de septiembre. Ahora con mamá en casa estoy segura de que va a ir todo muy bien.

"¿Tienen previsto algún encuentro con la Familia Real española?
"No, todavía no. Acabo de llegar hace dos días de la fiesta de cumpleaños de mamá.

Antes de que aterrizara el avión de la condesa, su hija Diana probó la silla de ruedas: «Quiero probar si la silla para mamá es cómoda», confesó.
La condesa podría haberse convertido en reina de los franceses. Ataviada con un elegante traje gris y tocada con una pamela de paja, saludó a todos los allí presentes y confesó que estaba muy contenta de estar en Mallorca, puesto que desde el año 1985, en que celebró su cumpleaños en la Isla, no había regresado a Mallorca.