Infografía de la ubicación del puente de Crimea, de alto valor estratégico para Putin.

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La explosión sucedida esta madrugada en el puente de Crimea, considerado el más largo de Europa, vuelve a poner en los titulares una obra de ingeniería clave para el tráfico ferroviario y automovilístico para Rusia. Fue inaugurado en 2019 por el líder ruso, Vladímir Putin, cinco años después de anexionarse Crimea y es clave para no dejar aislada a esta península del resto de Rusia. Mientras Ucrania celebra los daños, pero sin aclarar en ningún momento una presunta responsabilidad, aunque medios ucranianos afirman que el Servicio de Seguridad (SBU) está detrás del acto, el Comité de Investigación de Rusia ha abierto un caso penal por un supuesto «delito». Pero, ¿cuándo se construyó el puente de Crimea sobre el estrecho de Kerch y que polémicas le han rodeado hasta ser dañado en plena invasión de Rusia a Ucrania? Rusia se anexionó Crimea en 2014 (después de un referéndum en la península no reconocido por Ucrania ni la comunidad internacional y una intervención militar incruenta) y la única forma de unir ambas zonas sin pasar por territorio ucraniano era a través de un puente por el estrecho de Kerch.

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Empezó a construirse en febrero de 2016 y tuvo un coste total de 228.000 millones de rublos (3.000 millones de euros). Mide 19 kilómetros de longitud y se le considera el más largo de Europa. El puente, realizado con ingeniería rusa, incluye cuatro carriles para vehículos -dos en cada dirección- y dos vías de tren -una en cada dirección-. Putin ordenó la construcción del puente, un proyecto originalmente ruso-ucraniano, con el fin de romper el aislamiento de la península ucraniana anexionada en marzo de 2014 con el resto del continente. El estrecho de Kerch tiene entre 4,5 y 15 kilómetros de ancho y une los mares Negro y Azov. El 15 de mayo de 2018, el presidente ruso inauguró el puente subido en un camión. Al día siguiente comienzan a circular los primeros usuarios, que en los siguientes meses se quejarían de las colas kilométricas que se formaban a la entrada de la infraestructura. Y el 23 de diciembre de 2019 otra vez Putin es el encargado de inaugurar, a bordo de un tren, la vía férrea que une Rusia con la anexionada península de Crimea.

La velocidad prevista en el trayecto era de 120 kilómetros por hora. «Va bastante más suave que el automóvil», comentó Putin al maquinista de la locomotora del tren. El líder ruso se subió al tren en la ciudad de Kerch y se bajó en Tamán (región de Krasnodar), ya en territorio continental. Putin ese día también calificó de «grandioso» el proyecto. «Este es un acontecimiento muy importante para Crimea, Sebastopol y todo el sur de Rusia, y también para todo nuestro país», comentó. Se estimaba entonces que cerca de 14 millones de personas cruzarían el puente al año. Además, con el tren de larga distancia «Tavria» -antiguo nombre de Crimea- enlaza de manera permanente San Petersburgo y Sebastópol. El 23 de diciembre de 2019 partió el primer tren. El alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Josep Borrell, afirmó entonces que el tramo de ferrocarril que une a Rusia con la anexionada península de Crimea constituye «otra violación de la soberanía e integridad territorial» de Ucrania por parte de Moscú. Y advirtió de la circunstancia de que el puente que sostiene el enlace ferroviario «limita el paso de barcos» a través del estrecho de Kerch hacia puertos ucranianos en el mar de Azov. Todo lo que rodea la construcción del puente ha sido condenado tanto por Ucrania como por Occidente, que consideran a la península parte del territorio ucraniano.