Cuerpos sin identificar en Ucrania. | ZOHRA BENSEMRA

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La alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet, advirtió este viernes de que los expertos de Naciones Unidas están hallando «evidencias crecientes» de crímenes de guerra perpetrados durante la invasión rusa de Ucrania, que incluyen ejecuciones sumarias a civiles y bombardeos indiscriminados.

En las ocho semanas de conflicto «la ley humanitaria internacional no sólo ha sido ignorada sino totalmente abandonada», señaló Bachelet en un comunicado donde denunció el ataque y bombardeo indiscriminado de áreas pobladas, hospitales, escuelas y otras infraestructuras civiles por parte de las fuerzas armadas rusas en Ucrania. Junto a estos ataques, que ya de por sí serían constitutivos de crímenes de guerra según el derecho internacional, se está conociendo con cada vez mayor detalle «la escala de las ejecuciones sumarias de civiles en zonas previamente ocupadas por las fuerzas rusas», subrayó la expresidenta chilena. En uno de los primeros lugares donde se denunciaron estas ejecuciones sumarias, la localidad de Bucha (unos 30 kilómetros al oeste de Kiev), responsables de derechos humanos de Naciones Unidas documentaron el asesinato de al menos medio centenar de civiles, tras visitar el lugar el pasado 9 de abril.

Bucha y Kramatorsk, la punta del iceberg

«Casi todos los residentes de Bucha con los que hablaron estos expertos denunciaron la muerte de uno de sus parientes, de vecinos o de otras personas», subrayó la alta comisionada, quien recalcó que esa localidad no es un caso aislado y muchas otras sufrieron matanzas de este tipo. El ataque a la estación de tren de Kramatorsk el 8 de abril, que causó la muerte de 60 personas e hirió a otras 111, simboliza también según Bachelet la falta de respeto a las leyes internacionales que prohíben acciones militares indiscriminadas de este tipo. La alta comisionada pidió esfuerzos para conservar las evidencias de estos crímenes de cara a posibles procesos judiciales futuros, así como el tratamiento digno de los restos mortales de estas matanzas y ayuda psicológica para supervivientes y sus familiares.

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La Misión de Monitorización de Derechos Humanos de la ONU en Ucrania ha documentado la muerte de al menos 2.345 civiles y 2.919 heridos durante la guerra, aunque Bachelet subrayó que la cifra real de víctimas «podría aumentar mucho más cuando salgan a la luz los horrores en zonas de intensos enfrentamientos, como Mariúpol». Esa misión ha recibido denuncias de al menos 300 asesinatos en localidades de las regiones de Kiev, Chernihiv, Járkov y Sumy durante el periodo en el que estuvieron parcialmente controladas por fuerzas rusas, a finales de febrero y principios de marzo. Además ha confirmado al menos 114 ataques a instalaciones médicas, y según Bachelet sus expertos estiman que al menos 3.000 civiles murieron por falta de acceso a cuidados sanitarios.

Confinados por las fuerzas rusas

Entre los fallecidos «hubo personas forzadas por las fuerzas armadas rusas a permanecer en sótanos o a las que no se les dejó salir de sus casas durante varios días o semanas», relató la alta comisionada. La misión también ha recibido 75 denuncias de violencia sexual contra mujeres, hombres y menores de edad perpetrada por soldados rusos, especialmente en la región de Kiev. Otros abusos recogidos por estos expertos incluyen el extendido recurso a las detenciones arbitrarias de civiles por parte de fuerzas rusas o prorrusas, con más de 155 denuncias en este sentido, incluyendo arrestos de líderes locales, periodistas, activistas y defensores de derechos humanos. «Algunos de ellos fueron presuntamente torturados o maltratados, se les negó alimento o agua, o fueron encerrados en lugares hacinados», señaló la oficina dirigida por Bachelet, que denunció la muerte de al menos cinco víctimas de estas detenciones arbitrarias.

Aunque buena parte de las denuncias de la ONU se dirigen contra los invasores rusos de Ucrania, la oficina también ha recibido informes sobre ataques indiscriminados a civiles por parte del ejército ucraniano en el Donbás, así como detenciones arbitrarias cometidas por las fuerzas armadas de Ucrania o grupos afines. Ambos bandos han facilitado vídeos con aparentes torturas y asesinatos de personas detenidas, incluidos prisioneros de guerra, agregó el comunicado de Naciones Unidas. «Nuestro trabajo por ahora relata una historia de horror y violaciones contra civiles», resumió Bachelet, quien indicó que «esta guerra sin sentido debe terminar, y si no lo hace, al menos todas las partes deben instruir claramente a sus fuerzas para que respeten la ley humanitaria internacional».