Biden recibirá en los próximos días al nuevo canciller de Alemania en la Casa Blanca para abordar la crisis de Ucrania. | Reuters

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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, sigue firme en sus convicciones sobre las intenciones de Vladímir Putin de cara a las semanas que se avecinan. El demócrata mantiene que Moscú sigue al pie de la letra su estrategia marcada para desestabilizar la región. La administración norteamericana ha advertido este viernes de que hay una «clara posibilidad» de que Rusia lance una invasión en Ucrania durante el mes de febrero. Lo ha hecho en boca de la portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Emily Horne, quien a través de su cuenta en la red social Twitter ha recordado que Biden «ha dicho esto de forma pública y llevamos advirtiendo meses sobre ello».

Se trata de una respuesta que sucede a unas informaciones de un periodista de la cadena CNN en las que citaba fuentes oficiales ucranianas. Estas apuntaban a que la invasión era «virtualmente segura una vez el terreno se congele». «Esto no es cierto», ha manifestado Horne, quien ha señalado que las informaciones «diferentes» o «más allá» de las declaraciones de Biden «son completamente falsas».

El mandatario estadounidense mantuvo el jueves una conversación con su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, en la que mostró la disposición de Washington a responder «con decisión» en caso de que produzca un ataque por parte de Rusia. Por otra parte, la secretaria de Estado adjunta para Asuntos Políticos, Victoria Nuland, ha pedido a China que «use su influencia con Moscú para pedir diplomacia, ya que si hay un conflicto en Ucrania tampoco va a ser bueno para China». «Habrá un impacto significativo sobre la economía global. Habrá un impacto significativo en la esfera de la energía y será más duro para todos nosotros volver a lo que deberíamos estar haciendo, que es reconstruir mejor», ha manifestado, en referencia a la iniciativa de Biden 'Build Back Better'.

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Las palabras de Nuland han llegado después de una conversación entre el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, y el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, en la que este último pidió que las «preocupaciones legítimas» de Rusia sean «tomadas en serio y resueltas». «La seguridad de un país no puede ser a expensas de la seguridad de otros países y la seguridad regional no puede ser garantizada por el fortalecimiento e incluso la expansión de los bloques militares», dijo Wang, según un comunicado del Ministerio de Exteriores chino. En este sentido, Wang resaltó que «en el siglo XXI, todas las partes deben abandonar completamente la mentalidad de la Guerra Fría y crear un mecanismo europeo de seguridad equilibrado, efectivo y sostenible a través de las negociaciones», antes de pedir a las partes «calma y contención» y «evitar cosas que estimulen las tensiones y acentúen la crisis».

Por ello, el ministro de Exteriores chino abogó por «volver al punto original de los Acuerdos de Minsk», aprobados por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y destacó que se trata de «un documento político fundamental reconocido por todas las partes y que debe ser aplicado de forma efectiva». Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, criticó el jueves que ni Estados Unidos ni la OTAN han tenido en cuenta las preocupaciones de Rusia de cara a la redacción del documento en respuesta a las exigencias de Moscú sobre las garantías de seguridad ante la crisis en Ucrania. Así, manifestó que hay «poco espacio para el optimismo», una línea en la que se ha expresado el ministro de Exteriores ruso, Sergei lavrov, quien ha dicho que «no hay una reacción positiva» debido a que el documento no responde al «tema principal», la expansión de la OTAN hacia el este y las garantías de seguridad.

Además, en las últimas horas se ha confirmado que Biden recibirá en la Casa Blanca al canciller de Alemania, Olaf Scholz, con quien prevé conversar sobre sus esfuerzos para «impedir más agresiones rusas contra Ucrania». Será el 7 de febrero, según ha informado este viernes la Casa Blanca en un comunicado. La reunión se producirá en un momento en el que Washington y Berlín siguen divididos en algunos puntos sobre cómo responder ante una posible invasión rusa en Ucrania, y en la misma tratarán de acercar posturas.