Imagen de archivo de un botellón. | M. À. Cañellas

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Las autoridades de Rusia han confirmado este sábado en un nuevo balance la muerte de 26 personas a causa de la ingesta de alcohol de fabricación casera adulterado en la provincia de Oremburgo, situada en el suroeste del país euroasiático.

Las autoridades de Oremburgo han resaltado que un total de 54 personas se han visto afectadas por el consumo de este alcohol, «de las cuales 26 han muerto», tal y como ha informado el Ministerio de Salud regional en un comunicado recogido por la agencia rusa de noticias Sputnik.

Los análisis realizados han demostrado la presencia de etanol en los fluidos corporales de los pacientes ingresados y los fallecidos, en una concentración entre tres y cinco veces superior a lo que ya sería una dosis letal.

El gobernador de la región, Denis Pasler, ha emitido un llamamiento urgente a la población para que no compre alcohol y ha agregado que hay una inspección a gran escala en las licorerías para retirar las bebidas consideradas como peligrosas.

«Hasta que los resultados hayan sido finalizados, beber alcohol puede ser mortal», ha manifestado, tal y como ha informado la agencia alemana de noticias DPA. Las autoridades han indicado que más de mil botellas han sido incautadas.

Por otra parte, el Comité de Investigación ha anunciado la detención de tres personas en el marco de una investigación por un presunto delito de fabricación y distribución de productos nocivos.