Lejos de poder darse un respiro de la ola de calor e incendios, el fuerte aumento de los vientos ha empeorado la situación en Grecia. | YANNIS KOLESIDIS

0

Lejos de poder darse un respiro de la ola de calor e incendios, el fuerte aumento de los vientos ha empeorado la situación en Grecia, desencadenando nuevos fuegos y reavivando los ya existentes, que hasta ahora han dejado a un fallecido. Un hombre de 38 años, que luchaba contra el fuego en los suburbios del norte de Atenas, falleció este viernes tras sufrir una herida en el cráneo cuando cayó sobre él un poste eléctrico de alta tensión durante las labores de extinción.

Es el primer fallecido causado por los cientos de incendios que han asolado Grecia estos días, aunque dos bomberos se encuentran muy graves también a raíz de un accidente, cuando volcó su camión en el Peloponeso debido a la falta de visibilidad por el denso humo. Hay 56 incendios activos repartidos por todo el mapa heleno, los más graves en la capitalina región de Ática, la isla de Eubea, el Peloponeso (Mesenia, Mani y Élide), Ftiótide, en el centro del país, y Grevená, en el norte.

Dos hombres fueron arrestados hoy. Uno en Kalamata, en el Peloponeso, acusado de incendio premeditado, y otro en Fócida, en el centro del país, acusado de negligencia por quemar rastrojos. Además, un forestal voluntario encontró esta mañana una lupa colocada cuidadosamente en una zona de hierbas secas en el monte Himeto, en el sur de Atenas, que parece indicar otro intento de provocar más incendios.

A lo largo de toda la tarde se pudo ver cómo las llamas avanzaban en su camino, atravesando carreteras y bosques, entrando en más poblaciones, que tenían que ir siendo evacuadas, mientras los vecinos intentaban salir en coche, a pie o incluso en barco. En Gitión, una turística ciudad del sur del Peloponeso, más de 600 personas tuvieron que ser rescatadas en barco de las llamas que tiñeron de naranja el ambiente.

El Gobierno vaticinó una tarde complicada con la llegada de vientos de fuerza 6 en la escala de Beaufort y los bomberos se preparan ya para otra noche de batalla, en la que se espera que puedan incrementarse las rachas de viento. Entre los miles de afectados está Alexandros Papanastasiu, jugador de la selección griega de waterpolo recién calificada para la final de los Juegos Olímpicos. Su padre compartió en redes sociales una imagen del incendio arrasando con la isla de Eubea y preguntó: «Cuando al mismo tiempo que el fuego entra en tu casa, tu hijo gana una medalla en Tokio, ¿lloras de alegría o de pena?».

El alcalde de Afidnas, uno de los pueblos de Ática al pie del monte Parnés afectados por el fuego, Andreas Theodorakopulos, aseguró hoy que lo primero que hará «en cuanto termine este infierno» será «denunciar» a los responsables, mientras se quejó de la falta de medios aéreos. «Diez voluntarios han estado trabajando desde ayer sin agua, la tienen que coger de piscinas. Solo hay un helicóptero que viene y va», lamentó.

El exministro de Finanzas griego Yanis Varufakis criticó hoy en Twitter la falta de ayuda de la Unión Europea: «Mientras arde Grecia y mueren amigos, no puedo evitar preguntar: ¿Dónde está la UE? ¿Sólo para cerrar nuestros bancos y salvar a los asesinos de la austeridad?»

Para colaborar en la extinción han acudido dos aviones y 83 bomberos franceses, que llegaron anoche y están presentes en el fuego del monte Parnés, así como 40 bomberos chipriotas. Grecia espera además la llegada mañana de 3 helicópteros enviados desde Suiza, un avión desde Croacia, 122 bomberos y 23 vehículos desde Rumanía, dos aviones desde Suecia, un avión de patrulla estadounidense y 16 bomberos israelíes.

En la capital, la mayoría de semáforos están inoperativos desde el centro de Atenas hasta los suburbios del sur y ha habido cortes de electricidad temporales en distintas partes de la región capitalina para evitar que caiga el suministro eléctrico general. Además, la campaña de vacunación contra la covid ha sido suspendida en las zonas afectadas por los incendios.

El empeoramiento de la calidad del aire en la cuenca de Ática, donde hay una gran concentración de partículas PM2.5 suspendidas, ha llevado a las autoridades a pedir que se reduzcan los movimientos innecesarios, se cierren puertas y ventanas y que se lleve siempre mascarilla si se sale a la calle.

Según el Observatorio de Atenas, sin contar la superficie quemada el jueves y viernes, este año en Grecia ha ardido un 180 % más de la superficie quemada de media entre 2008 y 2020.