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Donald Trump y Joe Biden se enfrentarán en las elecciones presidenciales del próximo 3 de noviembre, una fecha que puede hacer que el candidato republicano permanezca durante 4 años más en la Casa Blanca o que, por el contrario, sea Joe Biden el que se haga con la presidencia de los Estados Unidos.

Tanto el partido demócrata como el partido republicano están desarrollando su campaña electoral, tratando de conseguir los votos de la ciudadanía y defendiendo sus ideales. Pero, ¿cuáles son esos ideales?

El partido republicano es uno de los dos principales partidos que se juegan la presidencia de los Estados Unidos. El actual candidato, Donald Trump, que ya ganó las pasadas elecciones contra la demócrata Hillary Clinton, defiende una idea de gestión del país basada en el conservadurismo.

En primer lugar, respecto a la economía, el partido demócrata está comprometido con la creación del empleo y el impulso industrial de los Estados Unidos: «El presidente Trump está reduciendo las regulaciones que eliminan el empleo y los acuerdos comerciales injustos que han expulsado a las empresas estadounidenses de nuestro país», se puede leer en la web del partido.

Así, el partido republicano defiende que su política trata de facilitar la creación de las empresas en el país y de alentar a las personas innovadoras. En relación a ello, también indican su deseo de bajar los impuestos a las familias trabajadoras.

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En cuanto a la educación de los jóvenes estadounidenses, el partido republicano cree en la descentralización del sistema educativo, de modo que las decisiones recaigan en los padres, siendo ellos quienes decidan el modelo educativo que quieren para sus hijos. El sistema educativo que defienden hace que «las familias de bajos ingresos» tengan la oportunidad «de levantarse y romper el ciclo de la pobreza», tal y como se puede leer en el apartado de educación de su web.

Al tratarse de un partido conservador, la formación de Trump defiende completamente el ámbito familiar: «La familia es la piedra angular de nuestra nación. Cuando las familias estadounidenses prosperan, también lo hace nuestro país», explican. Así, pretenden que las políticas económicas y sociales naden siempre a favor del «vínculo sagrado» que supone la familia.

En cuanto a la atención sanitaria, critican duramente la ley creada por el demócrata Obama, por lo que abogan por su derogación para reemplazarla por un sistema médico que evite las regulaciones que han impedido la competencia en el mercado, es decir, un sistema de libre mercado "para brindar la mayor atención posible a la mayor cantidad de estadounidenses".

Aunque reconocen la gran contribución de los inmigrantes en el país, los republicanos defienden una política de inmigración que anteponga los intereses de los ciudadanos estadounidenses. Detener la inmigración ilegal es uno de sus férreos objetivos, de tal modo que, según explican, «los nuevos inmigrantes experimenten el Sueño Americano sin causar dificultades económicas a los ciudadanos estadounidenses».

Por último, en cuanto al tema de la energía y el medioambiente, los republicanos creen que, durante varias décadas, las regulaciones del Gobierno han supuesto miles de millones de dólares y han contribuido a disminuir la producción de energía estadounidense, lo que ha significado la pérdida de miles de puestos de trabajo. Así, pretenden eliminar las restricciones irrazonables que frenan la producción de energía para reactivar la economía.