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Alemania ha extendido los tests de coronavirus a los viajeros que regresan al país, a modo de alternativa a la cuarentena obligatoria para quienes proceden de zonas de riesgo, y los ofrece ya en estaciones de tren y terminales de autobuses, además de aeropuertos.
Teóricamente, esta semana iba a implantarse la obligatoriedad de hacerse la prueba a todo el que regresara de regiones de riesgo -calificación en la que incluyeron las autoridades alemanas el viernes pasado a Cataluña, Navarra y Aragón, además de Luxemburgo, que ya estaba en la lista, en lo que compete a territorio de la Unión Europea (UE)-.

La normativa está aún pendiente de concretarse. El ministro de Sanidad, Jens Spahn, trabaja en su elaboración junto con los poderes regionales y demás autoridades implicadas, mientras desde la página del Ministerio de Asuntos Exteriores se explica que los test son aún «voluntarios y gratuitos».

Someterse a un test, independientemente del lugar del que se proceda, da al ciudadano cierta «claridad», aunque no seguridad absoluta sobre su situación. El resultado del test, sea en el aeropuerto, estación o terminal de autobuses, se comunica al afectado en las 24 horas siguientes, durante las cuales el viajero debe quedarse en cuarentena domiciliaria.

Si es negativo, se le recomienda hacer una segunda prueba, igualmente gratuita, en los tres o cuatro días siguientes -durante los cuales debe evitar asimismo contactos y quedarse en casa-. Si es positivo, deberá quedarse en cuarentena domiciliaria los 14 días siguientes.

Spahn defiende la opción de hacer cuantas pruebas sean necesarias, frente a quienes desde la oposición liberal han criticado que sean gratuitas, y desde el Colegio de Médicos se ha advertido que la oferta puede desbordar su capacidad.

La llegada de pasajeros por vía aérea sigue un 80 % por debajo de lo que sería habitual en estas fechas, según datos del aeropuerto de Tegel -uno de los dos que operan en Berlín-. En junio, sin embargo, la caída se reflejaba en un porcentaje aún peor, un 97 %, de modo que se habla de cierta recuperación, en medio de la situación de derrumbe.

Desde que se habilitaron centros para esos test en Tegel, el miércoles pasado, y en el segundo aeropuerto berlinés de Schönefeld, el viernes siguiente, se realizaron 2.300 pruebas, según el cómputo de las autoridades de la capital y ciudad-estado. Menos de un 1 % fueron positivos, informó el hospital universitario berlinés la Charité, que centraliza los análisis.

En Fráncfort, el mayor aeropuerto del país, el porcentaje de positivos es del 2,5 %, nivel parecido a los de Düsseldorf, Múnich y Hamburgo, donde asimismo se ofrecen pruebas gratuitas y voluntarias desde la semana pasada.

En la terminal de autobuses de Berlín las pruebas se practican desde el lunes; se estima que el ritmo de actividad será menor, puesto que apenas llegan ahí unos 300 pasajeros diarios procedentes de zonas de riesgo. En las principales estaciones de ferrocarril del país se están asimismo habilitando los correspondientes centros, a la espera de que se concrete la normativa de actuación de cada «Land», a los que corresponde la implementación de la medida.

LA TEMIDA SEGUNDA OLA DE CONTAGIOS

Las autoridades sanitarias alemanas activaron las alertas la semana pasada, al registrarse un aumento sostenido de contagios, hasta alcanzarse los 955 diarios el pasado 1 de agosto.

La cifra no ha bajado sensiblemente, pero al menos tampoco ha aumentado. En las últimas 24 horas, la cifra de nuevos contagios se situó en 879, según datos del Instituto Robert Koch (RKI), competente en la materia en Alemania.

El cómputo de casos activos se sitúa en unos 8.100 -la semana pasada eran 6.100- y el número de víctimas mortales se sitúa en 9.156, para un total de 211.281 contagios verificados desde el primer caso registrado en el país el pasado 27 de enero.
Conforme a los datos del RKI de ayer, si se toma como referencia el factor R menos estable, basado en una comparativa de las infecciones en un intervalo de cuatro días respecto a los cuatro días anteriores y que refleja la evolución de contagios de hace aproximadamente una semana y media, el valor se sitúa en 1,09.

La presidenta del sindicato de médicos Marburger Bund, Susanne Johna, advirtió en declaraciones a «Augsburger Allgemeine» de que Alemania se encuentra ya en una segunda oleada de contagios, aunque no comparable con la primera de marzo y abril.
«Existe el peligro de que nos juguemos todos lo logrado hasta ahora en Alemania en una combinación de ignorarlo y de deseo de normalidad», avisó.