Conscientes del peso del turismo para su economía -un 25% del total del PIB-, Grecia ha puesto en marcha un plan para que los viajeros estén y se sientan seguros hasta en la más recóndita de sus islas. | Pixabay

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Las islas griegas han sido durante la crisis de coronavirus una especie de oasis, y constituyen junto a Túnez uno de los competidores directos de Baleares para captar el turismo europeo. La situación en Grecia es particular, puesto que mientras el virus sacudía el mundo entero en el mar Egeo apenas se registraron infecciones. Ahora, sus habitantes esperan la llegada de los turistas con sentimientos encontrados. Los necesitan, pero temen que con ellos llegue también el COVID-19.

Conscientes del peso del turismo para su economía -un 25% del total del PIB-, Grecia ha puesto en marcha un plan para que los viajeros estén y se sientan seguros hasta en la más recóndita de sus islas.

Muchas de éstas, que han superado casi tres meses de confinamiento y uno de desescalada sin haber registrado ni un solo caso, preparan su actividad comercial y turística para la llegada de visitantes nacionales y extranjeros.

En Amorgós, una isla de apenas 2.000 habitantes a la sombra de otras Cícladas como Mikonos o Santorini, joyas de la corona de la oferta turística griega, esperan con incertidumbre la llegada de turistas, uno de los pulmones económicos del lugar.

«Ahora la gente va por la calle sin mascarilla porque se siente segura, pero todo el mundo se ha equipado para el momento en que lleguen los turistas. Compran mascarillas, gel desinfectante, guantes, todo lo necesario, por precaución», explica a Efe Kyriakí Verikokaki, la única farmacéutica que hay en la capital, Katápola.

A pesar del miedo, la gente está esperando el turismo como agua de mayo. «Las islas dependen completamente del turismo. Sin él, no pueden sobrevivir más de un año», opina Verikokaki.

El Ejecutivo del conservador Kyriakos Mitsotakis, avalado por la baja tasa de contagios conseguida con su gestión de la pandemia, se trasladó hasta la emblemática isla de Santorini para la nueva campaña turística internacional con el eslogan Greek Summer is a State of Mind (El verano griego es un estado de ánimo).

«Que podamos tener una campaña turística este año es fruto del trabajo duro y compromiso del pueblo griego», afirmó Mitsotakis ante una idílica puesta de sol con el Egeo de fondo. Se refería con ello a la disciplina mostrada por los ciudadanos durante el confinamiento, un comportamiento nada usual en este país.

Mientras, en las islas mas pequeñas, como Tilos (780 habitantes según el último censo), conocida por sus iniciativas ecologistas y sociales de los últimos años, el desasosiego es patente. Al fin y al cabo, recibían hasta ahora más de 10.000 visitantes anuales.

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«Creo que es difícil evitar que no llegue alguien que dé positivo. Está claro que la llegada de turistas es un riesgo», reconoce a Efe María Kamá, alcaldesa de Tilos. «Por otro lado, todos somos conscientes de que si no llegan los turistas pasaremos hambre», añade.

Hasta el momento, Grecia ha registrado tan sólo algo más de 3.000 casos de coronavirus, y el número de fallecidos no llega a los dos centenares. La gestión de la pandemia ha sido una de las más rápidas y efectivas de toda Europa y gracias a este logro se aferran a la esperanza de perder el menor número posible de visitantes.

En el caso de Tilos, donde el mayor turismo internacional proviene de Escandinavia y Reino Unido, ya tienen preparadas varias casas que se utilizaban para acoger refugiados como espacio de cuarentena.

«Los únicos que entraban y salían de la isla eran los policías y los militares. Queríamos tener la infraestructura de aislamiento lista por si se daba algún caso», afirma la regidora, que recalca que todos los tests realizados en la isla por la Organización Nacional de Salud Pública (EODY) han dado negativo hasta el momento.

Para reforzar la cobertura sanitaria en los territorios insulares el Gobierno central ha anunciado una red médica y logística que asistirá en caso de urgencia a aquellos lugares que no tienen centro de salud, e incluso facilitar la construcción de unidades de aislamiento en las zonas menos pobladas.

Ante posibles contagios habrá disponibles traslados medicalizados por ferry o helicóptero a islas con hospitales grandes, o incluso al continente, dependiendo de su situación geográfica y la gravedad de la infección.

Por ejemplo, en el caso del archipiélago de las Cícladas, a la que pertenece las citadas Amorgós, Mikonos o Santorini, los pacientes serán trasladados al hospital de Siros, el centro administrativo de la región.

Antes de ponerse en marcha este dispositivo, las islas más recónditas fueron visitadas por equipos sanitarios que llevaron las pruebas del coronavirus en bote inflable a estas poblaciones.

«El camino a la normalidad está preparado y se hará de acuerdo con un planteamiento exhaustivo de la situación. Los protocolos que pongamos en marcha protegerán a los trabajadores de los hoteles y a los turistas», ha asegurado el ministro de Turismo griego, Jaris Theojaris.