Vista de una calle de Nueva York. | ANDREW KELLY

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El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, declaró este jueves el estado de emergencia en la ciudad y adelantó que las medidas excepcionales que se están tomando para frenar el coronavirus podrían extenderse «durante un número de meses».

La medida otorga poderes especiales a las autoridades locales, que suman su declaración de emergencia a la que ya había aprobado el sábado el Gobierno estatal de Andrew Cuomo.

Entre otras acciones, el gobernador Cuomo decidió este jueves prohibir cualquier reunión o evento que congregue a más de 500 personas, lo que obligará al cierre de teatros y recintos deportivos, entre otros, medidas que según apuntó De Blasio podrían durar «meses».

Ello incluye a grandes estadios como el Madison Square Garden o los principales escenarios de Broadway, mientras que los lugares con capacidad para menos de 500 personas -incluidos bares y restaurantes- tendrán que limitar su ocupación a un máximo del 50 por ciento.

Todo ello, advirtió De Blasio, tendrá un enorme impacto económico y humano en la ciudad, por lo que subrayó que las decisiones «no se han tomado a la ligera».

Según el alcalde, las cosas «van a empeorar mucho antes de que mejoren» y se necesitarán «meses y meses» para ganar la «batalla» a la enfermedad. «Vamos a superar esto, pero va a llevar tiempo», insistió De Blasio en una conferencia de prensa, en la que aseguró que las autoridades se están preparando para todo tipo de escenarios tras el empeoramiento de las últimas 24 horas.

Nueva York quiere proteger a toda costa tres ámbitos clave: las escuelas públicas, el transporte y el sistema sanitario, según dijo el alcalde.

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De Blasio defendió la importancia de mantener los centros educativos abiertos siempre que sea posible, en parte por la necesidad de que muchos padres con puestos clave como médicos y personal de emergencias puedan acudir a trabajar, lo que también explica la decisión de que sigan operando con normalidad metros y autobuses.

Además, se están tomando medidas para proteger a las personas sin techo y a familias con pocos recursos.

Las últimas cifras disponibles elevan a 95 el número de casos confirmados en la ciudad de Nueva York, 43 más que el día anterior. De ellos, 22 están hospitalizados y ninguna persona ha muerto por ahora.

De Blasio aseguró que las proyecciones apuntan a que probablemente para la próxima semana se superen ya los 1.000 casos confirmados en la ciudad a media que se hagan más pruebas.

El alcalde neoyorquino, demócrata, se mostró crítico con la actuación del presidente de EE.UU., Donald Trump, al que insistió en la necesidad de que se aprueben tests automatizados del virus para poder llevar a cabo miles de pruebas diarias.

La declaración del estado de emergencia otorga al alcalde toda una serie de poderes extraordinarios, incluida la posibilidad de imponer toques de queda, prohibir el paso de vehículos y personas a zonas específicas, racionar suministros o obligar a los hospitales a posponer operaciones no urgentes, entre otros.

Nueva York debe celebrar unas elecciones el día 24 de marzo para elegir un nuevo presidente del distrito de Queens, unos comicios que por ahora seguirán según lo previsto, aunque se ha pedido a las campañas que limiten sus actos para evitar contagios, según De Blasio.