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El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia ha anunciado este viernes que las elecciones generales se celebrarán el próximo 3 de mayo, el primer domingo del mes, y que la segunda vuelta está prevista para la segunda quincena de junio.

En el sistema electoral de Bolivia, la segunda vuelta se celebra si no hay un ganador con el 51 por ciento de los votos o un triunfo con una diferencia de diez puntos entre el primer y el segundo candidato más votados en las elecciones generales.

Asimismo, el presidente del TSE, Salvador Romero, ha comunicado que el censo electoral se actualizará con la inscripción de todos los jóvenes que cumplan 18 años hasta el día de las elecciones, la actualización de la dirección del domicilio y la depuración de los fallecidos, según ha recogido el diario local La Razón.

Previamente, el vocal del TSE Óscar Hassenteufel había anunciado la fecha de celebración de los comicios. «El día lunes se va publicar todo, (las elecciones serán) el primer domingo del mes de mayo, hasta ahí les puedo adelantar», ha explicado Hassenteufel en una breve rueda de prensa en la ciudad de Sucre.

El vocal ha sostenido, además, que la convocatoria se hará pública antes del 6 de enero y que el presupuesto para estos comicios será de, aproximadamente, 200 millones de bolivianos (26 millones de euros), menor de lo utilizado en el polémico proceso electoral del pasado 20 de octubre.

Se estima que el periodo de empadronamiento dure unos nueve días, tal y como señalan fuentes oficiales.

Al ser consultado sobre el proyecto de ley propuesto por el Gobierno, que obliga a debatir a los candidatos, Hassenteufel ha expresado que es una interesante iniciativa porque las elecciones deben ser un proceso donde los ciudadanos se encuentren informados sobre los candidatos, sus objetivos y planes de trabajo.

«No basta con conocer la figura del candidato, la población debe votar sabiendo cómo piensa llevar adelante su plan de acción cada candidato», ha indicado.

La crisis política en Bolivia se desató tras las elecciones presidenciales del 20 de octubre, en las que el ahora expresidente Evo Morales proclamó su victoria pero la oposición denunció un «fraude gigantesco». La Organización de Estados Americanos (OEA) hizo una auditoría del proceso electoral en la que halló «irregularidades».

Morales dimitió el pasado 10 de noviembre y huyó a México desde donde se trasladó posteriormente a Argentina. Jeanine Áñez, segunda vicepresidenta del Senado, se proclamó presidenta interina para llenar el vacío de poder dejado por el antiguo mandatario y la renuncia de otros altos cargos.

Ni Morales ni sus seguidores reconocen a Áñez porque consideran que su estancia en el Palacio Quemado es fruto de un «golpe de Estado». Ella, por su parte, ha reiterado que solo estará en el cargo hasta que se convoquen las elecciones.