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Al menos cuatro personas han muerto y 277 más han resultado heridas en nuevos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en Irak. Tres de los fallecidos han muerto en la capital, Bagdad, debido a impactos en la cabeza de botes de gas lacrimógeno disparados contra la multitud, según fuentes sanitarias y de seguridad.

Una cuarta víctima mortal ha fallecido en al ciudad santa chií de Kerbala, en el sur del país, donde además se han contabilizado 53 heridos, incluidos seis que están en estado crítico por disparos de munición real de las fuerzas de seguridad. El fallecido tiene un impacto de bala en la cabeza. La cifra total de fallecidos desde el inicio de las movilizaciones se sitúa ya en 235.

Mientras, continúan las protestas masivas protagonizadas este lunes por estudiantes de secundaria y universidades que han sido reprimidos violentamente por la Policía. Así, se han difundido en redes sociales vídeos de estudiantes golpeados con porras por militares en al menos dos distritos de la capital. El Ministerio de Defensa ha condenado este incidente y ha subrayado que estos soldados no representan al conjunto de las Fuerzas Armadas.

Además, este lunes las autoridades han anunciado un toque de queda indefinido en Bagdad desde la medianoche hasta las 6.00 horas (hora local). «Se ha decidido imponer un toque de queda en la capital, Bagdad, para individuos y vehículos entre la medianoche y las 6.00 horas hasta nuevo aviso», ha dicho el comandante del Mando de Operaciones de Bagdad, Qais al Mohamadaui. Así, ha resaltado que la decisión ha sido adoptada «para proteger a los manifestantes», según ha recogido la cadena de televisión iraquí Al Sumaria.

TOQUE DE QUEDA

Sin embargo, los manifestantes que ocupan la céntrica plaza Tahrir bagdadí temen que aprovechen el toque de queda para desalojar la plaza. «No. Nos quedamos. Ahora han declarado un toque de queda y amenazan con graves castigos para quien no vaya a trabajar. Así es como luchan contra nosotros. Nos quedaremos hasta el último día incluso si hay un millar de mártires», ha asegurado uno de los manifestantes en declaraciones recogidas por Reuters. «Hoy hemos salido a la calle para exigir nuestros derechos, de los que fuimos despojados en 2003, cuando el Gobierno estadounidense nos entregó a una panda de ladrones», ha reprochado uno de los manifestantes, Abbas al Hamzaui, estudiante de arqueología en Diwaniya. «Estamos aquí por libertad, dignidad y una buena vida. Exigimos la caída del régimen, la suspensión de la Constitución y un gobierno de emergencia», ha remachado.

Las protestas, marcadas por las críticas por la falta de empleo, el mal estado de los servicios públicos y la corrupción, estallaron el 1 de octubre y desencadenaron en los días posteriores una violenta respuesta por parte de la Policía, a la que se ha acusado de utilizar fuego real.

Las protestas se reactivaron la semana pasada y han dejado hasta la fecha más de 60 muertos, lo que ha llevado al primer ministro, Adel Abdul Mahdi, a proponer una serie de reformas.

El portavoz del primer ministro, Saad al Hadizi, ha confirmado este mismo lunes que Abdul Mahdi presentará próximamente una propuesta de remodelación del Ejecutivo para responder a las demandas de los manifestantes.

Sin embargo, la situación de Abdul Mahdi es cada vez más precaria y este lunes uno de los principales sustentos de su Gobierno, el destacado clérigo chií Muqtada al Sadr, ha instado al primer ministro a convocar elecciones anticipadas. Al Sadr, que encabeza la coalición Sayirún, que se impuso en los últimos comicios, se ha posicionado así en contra del Gobierno. La coalición respalda formalmente al Ejecutivo, aunque no tiene cargos en el mismo.

Los iraquíes responsabilizan a la élite política y sus patrones, Irán y Estados Unidos, y denuncian que utilizan a Irak para lograr sus propios objetivos de influencia regional sin prestar atención a las necesidades de la gente corriente.

Las protestas, marcadas por las críticas por la falta de empleo, el mal estado de los servicios públicos y la corrupción, estallaron el 1 de octubre y desencadenaron en los días posteriores una violenta respuesta por parte de la Policía, a la que se ha acusado de utilizar fuego real.