Masacre terrorista en Bruselas

Testimonios mallorquines: «Es un caos, estamos en shock»

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El ciclista Vicenç Reynés.

El ciclista Vicenç Reynés.

El Dato

El atentado múltiple en la capital belga sorprendió a numerosos mallorquines que residen o visitan estos días Bruselas. Tanto trabajadores de instituciones europeas como estudiantes y turistas coincidieron en confirmar la situación dramática y caótica que se vivía en la ciudad, situada en el corazón de Europa.

Mientras, los belgas residentes en Mallorca se esforzaban por localizar a sus familiares y asegurarse de que todos estaban a salvo.

Hay mallorquines que tenían previsto acudir a la Isla por Semana Santa. Ahora, con el aeropuerto cerrado, desconocen cuándo podrán venir.

El ciclista Vicenç Reynés viajó este martes a Bélgica para disputar la Travers la Flandre, Harelbeke y Gent-Wevelgem y esquivó la desgracia al aterrizar en Charleroi (a 50km de Zaventem, donde se produjo el primer atentado). «Ojalá no hubiera venido».

Por su parte, Guillem Martorell es el asistente parlamentario de la eurodiputada Rosa Estaràs en Bruselas. Este martes a las ocho de la mañana ya estaba en el Parlamento Europeo porque tenía la revisión médica anual y ha sido allí donde se enteró de los atentados a través de su teléfono móvil. «Consternación» y «tristeza» serían las palabras que pueden definir según este inquer la sensación que ahora mismo se vive.

Los cristales de la terminal del aeropuerto internacional Zaventem de Bruselas cayeron sobre el autobús en el que viajaba la titular del Juzgado de Instrucción 4 de Palma, Piedad Marín. Fue testigo directo de la masacre por circunstancias totalmente ajenas a su voluntad. Una mujer situada detrás de ella vio volar un brazo y, de repente, azafatas asiáticas salieron ensangretadas de la terminal. Policía y militares trasladaron a los pasajeros del bus a un hangar, entre aviones, habilitado para casos excepcionales. Les ofrecieron mantas hasta evacuarlos en autobús a un pueblo en los aledaños del aeropuerto para después subir a un tren que les condujo hasta Lovaina. Piedad Marín, que se encontraba en Lieja visitando a su hija, tenía un billete para regresar a Palma el domingo, pero la huelga de controladores aéreos se lo impidió.

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