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El ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, dijo hoy en Praga que la actual crisis migratoria y de refugiados puede ser «el mayor desafío en la historia de la Unión Europea (UE)».

«Si estamos unidos en nuestra descripción de la situación, debemos estar unidos en comprender que esa situación no la puede manejar un solo país», declaró Steinmeier.

Las palabras del jefe de la diplomacia alemana llegaron tras una reunión con los ministros de Exteriores de República Checa, Eslovaquia, Hungría y Polonia, que rechazan la propuesta de Bruselas de redistribuir 160.000 refugiados entre los socios comunitarios.

Sólo este fin de semana, Alemania espera la llegada de otros 40.000 refugiados, según el jefe de la diplomacia germana, y la previsión para todo el año es de 800.000 personas.

«A pesar de la voluntad de la población alemana para aceptar a los refugiados, el peso es inmenso. Tal vez es el mayor desafío de la UE en su historia», señaló.

Entre cerrar las fronteras y «traicionar los valores», o permitir el acceso a todos y «perder aceptación de nuestra ciudadanía», Steinmeier abogó por «acordar una solución europea».

Entre los aspectos en los que hubo acuerdo en Praga están «construir caminos efectivos de redistribución y devolución de emigrantes» e involucrar también a países terceros, que son «destinos seguros» para los refugiados, explicó el jefe de la diplomacia alemana.

El representante alemán considera que los 1.500 millones de euros que la Comisión europea ha propuesto para afrontar esta crisis de migración, sobre todo creando en las fronteras comunitarias centros de acogida, registro y devolución ("hotspots"), «no será suficiente».

Steinmeier valoró asimismo negativamente el principio de «cuotas voluntarias» de redistribución de la carga de los refugiados, ya que en su opinión «esto no ayuda en nuestra situación y aumentará los refugiados hacia Alemania».

Esa podría ser una de las fórmulas que presente Luxemburgo, que ostenta la presidencia de turno de la UE, en la reunión de ministros de Interior del lunes en Bruselas.

«Es necesario un mecanismo justo de distribución, para los que están llegando ahora», apostilló el político alemán.

Mientras tanto, los cuatro socios europeos integrados en el Grupo de Visegrado (República Checa, Eslovaquia, Hungría y Polonia), se mantuvieron en sus trece en su rechazo de plano de las cuotas obligatorias.

«Lo principal no son las cuotas, que no es el punto que nos salva», dijo el anfitrión de la reunión, el checo Lubomir Zaoralek.

«Es preciso mantener el control, según la capacidad que tengamos de acoger, y ofrecer la integración», apostillo el socialdemócrata checo.