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Los conservadores griegos agotaron este domingo su mandato para formar Gobierno y ahora es el momento en que el presidente del país se lo debe encargar al partido escindido del izquierdista Syriza, aunque las elecciones anticipadas ya se pronostican para finales de septiembre.

El presidente del conservador Nueva Democracia, Vangelis Meimarakis, devolverá el mandato exploratorio al presidente de la República, Prokopis Pavlópulos, tras tres días de contactos con el resto de formaciones políticas.

Como se esperaba, de sus encuentros con el líder del liberal To Potami y de la presidenta de los socialdemócratas de Pasok se desprendió que la configuración actual del Parlamento no permite formar un nuevo Gobierno.

Para conseguir formar Ejecutivo son necesarios, al menos, 120 diputados, algo que solo se podía conseguir con el apoyo de Syriza.

Meimarakis contactó con hoy con el primer ministro, Alexis Tsipras, para solicitar una reunión en el marco de su mandato, pero el líder izquierdista afirmó que no hay «margen para la convergencia programática entre Syriza y Nueva Democracia», indicaron fuentes gubernamentales.

El mandato exploratorio le llegará ahora, de manos de Pavlópulos, al nuevo actor aparecido en el escenario político heleno, Unidad Popular, el partido nacido de la división de Syriza y liderado por el ex ministro de Energía Panayotis Lafazanis.

Con sus 25 diputados se ha convertido en la tercer fuerza política, por delante del neonazi Amanecer Dorado, y por tanto, le corresponde el tercer y último turno, de acuerdo con el proceso constitucional.

Se prevé que tampoco Lafazanis consiga formar Gobierno, aunque ha mostrado su intención de utilizar los tres días que le corresponden.

Así las elecciones se perfilan para el próximo 20 de septiembre o en caso extremo, si el proceso se alarga inesperadamente, para la semana siguiente.

Aunque la campaña electoral aún no ha empezado, el ambiente es claramente preelectoral, como demuestran las declaraciones de las últimas horas.

«Ahora estamos en la batalla. Hablamos el lenguaje de la verdad. Vamos a presentar el programa del Gobierno de izquierdas para los próximos cuatro años, el único programa que puede acabar con la crisis manteniendo a nuestra gente de pie», dijo Tsipras en una reunión con miembros de su partido para preparar las listas y estrategias electorales.

El líder izquierdista instó a los suyos a no preocuparse «por los trucos para retrasar las elecciones», en alusión a las tácticas de la oposición para tratar de formar Gobierno.

El diputado conservador Kyriakos Mitsotakis ha acusado a Syriza de deteriorar aún más la situación económica y social del país y le ha reprochado no tener una «propuesta realista» de cara a los próximos comicios.

«Está claro que Syriza ha fracasado como Gobierno. En nuestro país se ha deteriorado todo lo medible, cada indicador económico o social en los últimos siete meses», dijo Mitsotakis en declaraciones a la agencia de noticias griega AMNA,

El enfrentamiento también es claro entre Syriza y Unidad Popular.

Tras una reunión de Lafazanis con la presidenta del Parlamento, Zoé Konstandopulu, en que ésta fue muy crítica con la actuación del Gobierno por no haberle comunicado, en su papel institucional, el adelanto de elecciones, fuentes gubernamentales señalaron que actúa como una «dictadora».

«La presidenta del Parlamento se comporta como una dictadora. Se considera el centro institucional del Gobierno y es simplemente una elección equivocada», declararon estas fuentes.

Konstandopulu votó en contra de la aprobación del tercer rescate y ha sido muy dura con la gestión del Ejecutivo de Tsipras, por lo que se especula con que podría unirse al partido de Lafazanis.

De hecho, Unidad Popular publicó un comunicado en su defensa.

«La gente de Maximu (el palacio de Gobierno) obviamente confunde la dictadura del memorando impuesto al país -por desgracia bajo su propia responsabilidad recientemente- con el funcionamiento democrático de las instituciones, por lo que hay que defender a la presidencia de la Cámara», afirmó la nota.