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El Gobierno marroquí ha anunciado este sábado que ha desmantelado una célula islamista que estaba enviando combatientes a Siria y a Irak para unirse al Estado Islámico y que pretendían atentar cuando volvieran del frente.

«De acuerdo con la información de Inteligencia, los marroquíes que luchan en Siria e Irak han sido entrenados para usar armas de fuego y para manipular explosivos», han explicado las autoridades marroquíes a través de un comunicado. Su intención era «perpetrar atentados una vez volviesen a Marruecos».

«Algunos de los ocho miembros de la célula habían sido condenados por otros casos de terrorismo», asegura el comunicado. Según Rabat, cerca de 2.000 marroquíes han luchado en la guerra civil de Siria y han estado en Irak para unirse al Estado Islámico. «Unos 200 han vuelto y todos ellos han sido arrestados, la mayoría de ellos en el aeropuerto nada más aterrizar», ha explicado una fuente gubernamental a la agencia Reuters.

Este país del norte de Africa ha sufrido varios atentados en el pasado por miembros de diversas organizaciones terroristas. En 2011 una explosión en una cafetería de Marrakech mató a 15 personas, diez de las cuales eran extranjeros. Fue el peor ataque desde 2003, cuando un atentado suicida mató a más de 45 personas en Casablanca.

El Estado Islámico es una entidad terrorista que opera en Siria e Irak y que se ha hecho con el control de una buena parte del territorio de ambos países. Esta organización amenaza con provocar atentados en todos aquellos países que, como Marruecos, están interviniendo en Irak o en Siria para frenar su avance.